No asesinas. Parece que éste es el adjetivo que va detrás de esta especie: “Orcas asesinas”. Pero en mi sueño de hoy se han comportado y no han atacado ni “asesinado” a nadie.
Orcas a las que te acercas en apenas unas brazadas y, superado el vértigo inicial de estar nadando al lado de semejante animal, les abres la boca para que te enseñen los dientes. Esta noche he soñado que era voluntaria en un programa de prevención de la caries en las orcas asesinas que no son asesinas. Es algo vital, muy importante, y lo primero que hemos hecho es lavar los dientes a estos “animalitos” con cepillos apropiados. Cada voluntario va acompañado de un dentista, a la vez buzo profesional, que les hace un examen más completo.
El problema de toda esta campaña es que se ha corrido la voz y la costa está atestada de orcas a la espera de que les examinen sus dientes. Se ha producido un debate que ríete tú de lo de Gibraltar. En la costa ahora hay barcos, orcas y activistas pro-dientes blancos luchando por hacerse un hueco en alta mar.
Y es que los bañistas no están acostumbrados a encontrarse a las orcas de frente mientras disfrutan de un tranquilo día de playa. Se asustan, es normal.






