¿Qué es lo que provoca el miedo?

puertas

Esta noche he tenido una pesadilla de manual. Mi marido me ha tenido que despertar al escuchar mi respiración entrecortada. He estado varios minutos después, en la cama, temblando, incapaz de volver a cerrar los ojos.

En mi pesadilla estoy en un piso junto a mi hermana. Sabed que no tengo ninguna hermana; tengo dos hermanos más pequeños que yo, pero ninguna hermana. Pero esta noche mi hermana soñada me ha acompañado, es mayor que yo. Es de noche, tenemos que acostarnos y mi obsesión es conciliar pronto el sueño. Quizás porque sospecho que no estoy segura, quizás porque el entorno no es confortable, siento que no estoy en territorio amigo. El piso recuerda a aquel de la calle Aribau que tan bien describe Carmen Laforet en “Nada”.

Mi hermana (no tiene nombre) y yo estamos en una habitación, compartimos cama, y mis hermanos en la habitación contigua, ya profundamente dormidos. De repente mi hermana sin nombre escucha ruidos, me asusta, sale de la habitación, cierra la puerta, vuelve, me dice que no hagamos ruido, la puerta cerrada. Al poco rato (no me puedo dormir y me obsesiona conciliar el sueño), vuelve a escuchar ruidos, al menos eso asegura, sale y tarda en volver. Me armo de valor y salgo yo también de la habitación, siento escalofríos, el peligro es inminente. La persigo por un pasillo, pasamos por la habitación donde duermen plácidamente mis hermanos, nos acercamos al baño, ella entra primero y se encierra, me deja fuera, me deja expuesta.

Mientras me aferro al pomo de la puerta, lo intento doblar con fuerza, dudo entre seguir forzando la puerta o acercarme al cuarto donde están mis hermanos, con el consiguiente riesgo de encontrarme aquello que me provoca tanto miedo. A lo mejor es todo una broma, porque yo no he visto nada, pero estoy temblando. En ese momento me despierta mi marido y decido que ya no lo quiero comprobar; ¿quién querría volver con una hermana que te asusta de esa manera?

Haciendo balance de lo que me ha pasado, no ha habido nada en concreto, ningún “sujeto, animal o cosa” que me haya hecho temblar. Ha sido la posibilidad de ese algo lo que me ha provocado tanto miedo.


Súper heroínas

increiblesCuando sueño suelo estirar el tiempo. También los espacios, los pasos, las casas que habito. Y el tiempo; juego con él como quiero, más bien como quiere mi subconsciente, que a veces parece no tener nada que ver conmigo. Voy al futuro para regresar al tiempo presente, y vuelvo al pasado para recoger algún recuerdo, saborearlo o sufrirlo de nuevo, actualizarlo. Esos días me levanto más nostálgica de lo que soy, si cabe.

En mis sueños tengo súper poderes, aguanto la respiración bajo el agua, traspaso paredes. Me convierto en distintas personas y tengo la capacidad de vivir varias vidas a la vez. Soy, en ocasiones, como una súper heroína.

Últimamente estoy trasladando esos poderes a mi vida real. En plena consciencia soy capaz de estirar el tiempo y lograr que los días parezcan tener más de veinticuatro horas. Mis tres hijos así me lo exigen y yo, que los quiero tanto, estiro y estiro las horas y leo, y regaño, y doy de comer, y ordeno, y ayudo a dormir, y a escribir diarios, y cambio pañales y canto (por eso ha llovido tanto últimamente). Recargo pilas cual robot gracias a mi “otro niño”, que también estira el tiempo y lee y regaña y da de comer y ordena y ayuda a dormir…

A veces me siento un poco frustrada por no poder ejercer mi profesión de periodista a pleno rendimiento. He tenido algunas oportunidades pero tan precarias que no entraban dentro de ese tiempo estirado en el que se cuelan los cuidados de mis hijos. Y admiro a mujeres que crean empresas, ejercen la política, la medicina, limpian casas o dan clases y además tienen hijos. Debe ser que han tomado mayor cantidad de pócima para estirar esas horas.

A veces me siento incapaz, pero escribo, y estiro el tiempo y escribo y leo cuentos. Y cuando después de media hora llorando, y otra media hora escupiendo papilla, consigo que mi pequeño bebé coma algo, me siento la mujer más poderosa del mundo. Más que Angela Merkel, ¿qué digo?, más que Beyoncé.

 


Fiebre

fiebre

Cuando uno tiene fiebre sueña con tiburones. Y se encierra con ellos en una presa (por llamar a un espacio indefinible de alguna manera) para luego intentar salir de allí sin un rasguño. Cuando uno tiene fiebre se despierta con facilidad, y cuando vuelve el sueño los tiburones te persiguen. Se trata de nadar más rápido que ellos, imposible en realidad, pero posible en mis sueños. Escapo y me vuelvo a despertar.

Será la fiebre, pero los tiburones me empiezan a caer mejor. Me gusta la sensación de escalofrío que me provoca sumergirme en el agua y verlos, sentirlos, nadar bajo mis pies.


La pequeña ciudad VII

pequeña ciudad

Mateo me ha visitado esta noche después de tanto tiempo, me ha regañado. Dice que tengo muy abandonada la pequeña ciudad. Yo le he explicado que no tengo demasiado tiempo para atenderla, y se ha ido triste.

Tiene razón, tengo que buscar tiempo para seguir construyendo junto a él la ciudad, y ordenar su casa, y regalarle libros, para que él pueda seguir contándole cuentos a los niños que allí viven.

SUEÑOS RELACIONADOS:

- Categoría “La pequeña ciudad”.


Buscando Sueños

Esta mañana he recibido un mail que me ha hecho especial ilusión. Se trata de una carta sincera de una niña de 14 años que me escribe desde México. Ha encontrado mi blog porque en el colegio va a hacer una antología sobre SUEÑOS, y navegando por internet se topó con SUEÑOS “DISPARATE”. Me he sentido muy halagada porque quiere incluir varios de mis post en su trabajo. Pero lo que más me ha emocionado es la ilusión, la inocencia con la que me ha contado que su pasión es escribir y que dentro de unos años quiere estudiar periodismo. Me pide con la mayor de las humildades que lea alguno de sus textos, y además lo hace con un respeto que no encuentro normalmente en adolescentes de su edad.

No he podido evitar acordarme de cuando yo tenía su edad y sentía lo mismo. Siempre tuve claro que estudiaría periodismo, no me planteé otra opción, y escribir fue siempre una pasión, un sueño. Hoy Marta Tiana me lo ha vuelto a recordar, gracias.


Diario de Lola II

Lola sigue escribiendo su diario. Me ha pedido que comparta reflexiones más intranscendentes (yo no lo creo) que ha aprendido. Será que yo le saco punta a todo, pero me da la impresión de que son cavilaciones que van más allá y se pueden aplicar no sólo a un diario. ¿Qué opináis?

Lo titula COSAS NO ABURRIDAS PARA APRENDER A SER FELIZ:

1. No arranques una página por error, pon un paréntesis y empieza de nuevo.

2. Sé tú mismo, hazme caso, sé tú.

3. Dibuja el futuro con lápiz, no con boli. Recuerda que el lápiz se puede borrar con una goma.

4. No dejes que nadie invada tu mundo con mentiras.

diario lola II


Sueño verbal

- Lo que he soñado.

-¿Lo qué o el qué?

-He soñado con ello.

-¿Lo qué?

-Será el qué.

-¿El qué has soñado o qué has soñado?

-He soñado que mantenía un diálogo de besugos.


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