Tercer embarazo IV (A propósito del Día del Libro)

kafka_tamura

Ocho meses, o treinta y cinco semanas de embarazo, y yo sin hacerme a la idea de que dentro de días voy a ser madre de nuevo. Y muy de nuevo porque eso de tener un hijo en vez de una hija me sigue sonando raro. Estoy tan acostumbrada a tus dos hermanas que no me imagino los sentimientos que despertarás en mí, la relación que vamos a tener, si es verdad que el sexo del bebé marca carácter desde tan pronto como me cuentan.

Pensando en eso me he despertado hoy con una avalancha de mensajes en Twitter recordando que hoy es el Día del Libro; preguntas sobre cuál es nuestro libro de cabecera, el que nos marcó, y el primero que leímos o los personajes con los que más nos hemos identificado. He recordado que los personajes que más me han conmovido, mis preferidos, han sido siempre niños, en masculino: Huckleberry Finn, Kafka Tamura, Holden Caulfield… Me han provocado siempre un sentimiento de protección, algo que no me ocurre con otros personajes femeninos por ejemplo. Siempre me he preguntado el porqué, si soy mujer y además tengo hijas.

Y ahora lo voy a comprobar, si me ocurrirá contigo lo mismo que con ellos, si te veré como ese proyecto de hombre frágil y fuerte a la vez. Espero que no lleves sus vidas, tan dramáticas, literarias al fin y al cabo. Pero al acordarme de ellos te visualizo como a ese niño espigado, que arrastra los pies al andar, sumido en sus pensamientos. Y sí que tengo ganas de abrazarte, de diferente manera. A tus hermanas les beso y huelo la cabeza cuando las abrazo, a ti quizás te acaricie y aprieta los hombros, como haría con Tamura.

Sueños relacionados:

- Tercer embarazo.

- El tiovivo mágico.


Fumando un cigarro con Alfonso Guerra

alfonso

Soy ex fumadora; en los últimos años he tonteado con algunos cigarros y ahora que estoy embarazada ni me lo planteo ni me apetece. A ver si sigo la racha y continúo sin fumar. Dicho esto, cómo me apetecía un cigarro esta noche en mi sueño. Tanto que no encontraba un pitillo por ninguna parte y he acabado pidiéndole uno a Alfonso Guerra, en el hall de un hotel, y me ha invitado a sentarme con él a fumármelo.

¿Y qué más? Nada más. Pero una buena charla con el humo de por medio sería cuanto menos interesante para darse la vuelta en la cama y seguir soñando, ¿verdad?


Yo os acuso

MARRAKECH

Navidad de 1939

George Orwell

(…) “Cuando uno deambula por una ciudad como esta -doscientos mil habitantes, de los cuales al menos veinte mil son dueños literalmente de los andrajos que los cubren-, cuando ve cómo vive la gente, e incluso con qué facilidad muere, siempre es difícil creer que uno camina entre seres humanos. Todos los imperios coloniales, en efecto, han sido erigidos sobre esta realidad. La gente tiene la cara morena, oscura; además, ¡son muchísimos! ¿Son de veras tan de carne y hueso como uno mismo? ¿Acaso tienen un nombre propio, o están hechos tan solo de una suerte de pasta informe, de tonalidad tostada, tan individuados como las abejas u otros insectos que viven en colonias? Surgen de la tierra, sudan y pasan hambre durante unos cuantos años, y al cabo vuelven a hundirse en los montículos sin nombre de los cementerios, sin que nadie repare en que ya no están. E incluso las tumbas se desdibujan, se difuminan pronto en el terreno. A veces, cuando uno sale a pasear, a medida que avanza entre las chumberas, repara en que el terreno es desigual, y solo una cierta regularidad en los abultamientos del terreno le indica que, de hecho, camina sobre los esqueletos”.

Orwell escribió estas palabras con una ironía dura y acusadora. Yo hoy, 3 de abril de 2014, os acuso de seguir pensando exactamente igual.


Deportes poco apropiados

escalada

Teniendo en cuenta mi estado. Embarazada ya en la recta final, salvo natación, algunos ejercicios y unas buenas caminatas, que en mi caso tampoco están recomendadas, poco deporte puedo practicar. Pero esta noche he soñado que lo intentaba con todo.

Quería correr, jugar al fútbol, e incluso practicar la escalada. La escalada además la he intentado practicar con mi hija de cinco años… Una auténtica locura. Cuando estaba colgada en medio de la montaña, he “abierto los ojos”, ha sido como si me hubiera despertado, y me he dado cuenta de que Martina (por otra parte poco habilidosa), estaba sentada en una especie de columpio, a mil metros de altura, sin protección ninguna. ¿Le grito que no se mueva o la voy a asustar? He decidido acercarme a ella para sujetarla, pero entonces la barriga de siete meses que tengo ha hecho su aparición…

Menos mal que hemos sobrevivido a la montaña; después de cruzar un lago helado a nado y no se cuántas imprudencias más, me ha parecido buena idea esquiar, deslizarme por la nieve cual esquiadora profesional. Pero se me había olvidado de nuevo lo del embarazo. No me he llegado a colocar los esquís, menos mal.


Pesadilla en clase de infantil

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Imaginaos que tenéis que entretener un día a una clase de veintitantos niños de cinco años de infantil. Imaginaos que no sois profesores ni tenéis experiencia en aulas de pequeñines. Pues algo parecido es lo que tenemos que hacer los padres de la clase de mi hija Martina este curso. A cada padre le toca los lunes por la tarde EL DÍA DEL PROTAGONISTA, y tenemos que inventar una actividad para entretener a los pequeños. A veces está relacionado con la profesión de los padres y otras no. La verdad es que por ahora el listón está muy alto y se han organizado actividades divertidísimas para ellos: Han jugado al fútbol, han hecho magdalenas, han jugado con chocolate, realizado varias manualidades…

Yo voy a escribir un cuento (cómo no) personalizado en el que todos los niños son protagonistas. Me toca en abril pero ya lo estoy perfilando. Como ayer me puse a ello he tenido una pesadilla al respecto. Estaba en clase, todos los niños me miraban expectantes, especialmente mi hija, con cara de “no me decepciones”. De repente mi marido se va, abandona la clase y me dice que pasa de la actividad. No sé la razón, pero está muy enfadado. La profesora de los niños intenta tranquilizarme y yo comienzo a hacer un puchero con la barbilla más propio de los pequeños que me miran fijamente.

“No importa”, me digo, y me dispongo a sacar un cuentito para cada niño y comenzar a leer en voz alta. Pero entonces no los encuentro, en vez de eso saco de una bolsa unas plantillas para los zapatos. Voy a buscarlos en otra parte y aparecen cartones y folios pero sin una palabra escrita.

“No importa”, me digo, “se lo voy a contar igualmente porque me lo sé de memoria”. Pero no hay forma, de repente no me acuerdo de la historia y comienzo a confundir el nombre de los niños, que comienzan a llorar. ¿Y yo qué hago? Lo que mejor se me da en estos casos, llorar más fuerte.

Sueños relacionados:

- Y llorar, llorar, llorar.

- Las películas que me hicieron llorar.


Sueños fluorescentes (Cuentos “disparate”)

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“Sueños fluorescentes” cuenta los trucos que tiene un niño antes de irse a dormir, para pasar noches plácidas sin pesadillas, para tener sueños tranquilos acompañado de los colores del arcoíris. Es ideal para regalar cuando nace un niño. 

Lola tiene todo un ritual para antes de irse a la cama. Duerme con siete muñecos, y mamá los dispone al lado de su almohada de manera particular; porque el oso grande abraza al peluche dragón, y el bebé de trapo se engancha a la bufanda del pingüino de peluche. Su oso de peluche Yoguito le da la mano a la ranita que a su vez pega su carita al mono saltarín.

Lola asimismo tiene un método infalible para conciliar el sueño; además de sentirse acompañada por sus siete muñecos, cierra los ojos y los imagina  volando a su alrededor. Porque si cierras los ojos puedes percibir las últimas siluetas que has visto con los ojos abiertos. Son siluetas fluorescentes, que se mueven por tu mente como un astronauta en órbita, sin gravedad.

Generalmente es Yoguito quien ríe más. Le encanta que Lola le imagine así, dando volteretas por ese espacio de su cerebro al que llama “el espacio de los ojos cerrados”. (…)

Si quieres saber qué más ocurre no dudes en encargar un cuento personalizado visitando CUENTOS “DISPARATE”  o enviando un correo a una de estas dos direcciones: cgm_1999@yahoo.com / cristinagmontero@cuentosdisparate.es


Tercer embarazo III (Yo con contracciones y tú bostezando)

Con que esas tenemos. Hace unos días me diste un “pequeño gran” susto al sentir contracciones cuando no me correspondía… que todavía no “estamos” ni de siete meses. A tu madre es que le gusta llamar la atención; hace un año en un viaje familiar me caí y me fracturé el hombro (fue pesadísima la recuperación, no te aburro con los detalles). Y un año después, en otro viaje con un pandillón de amigos, tengo que buscar a horas intempestivas un hospital porque me están dando contracciones.

Tampoco te aburro con los detalles, pero en conclusión te diré que después de medicamentos varios, mucha agua, hierro y re-po-so, obligado reposo, he conseguido incluso hacer una lectura positiva de lo que ha pasado. Sobre todo después de comprobar que en la última ecografía estabas literalmente bostezando, como si todo el sustito que nos has dado no fuera contigo. Con lo cual creo que este descanso forzado me llega en forma casi de mensaje: “Párate a pensar”.

Y es que como sabes tus hermanas mayores no me han dejado mucho tiempo para parar, bendita falta de tiempo por otra parte. Operaron a Lola de apendicitis, y Martina ha tenido una gripe interminable, quizás en el último mes tu padre y yo nos hemos sentido un “poquito” desbordados, casi no he tenido tiempo de escribir y, aunque yo no creía notarlo, ya te has encargado tú, o la Naturaleza, de dar una patada a la barriga de tu madre justo en el momento preciso.

Entonces me he dedicado a “reposar” (insisto mucho en esta palabra porque me gusta más bien poco), a tocarte a través de la barriga mucho más de lo que lo he hecho hasta ahora, a hablarte incluso, a pensar en ti, ¡a preparar todo para tu llegada, que no tenía nada listo!, a pensar, a escribir, a hacerme a la idea de TODO. Al fin y al cabo (es lo que queríamos) vamos a ser una familia numerosa. No te acostumbres a tanta atención, que luego llegará de nuevo la locura, y la falta de tiempo y el reparto de mimos… Pero estos días notándote de verdad no los voy a olvidar.

Pensarás que este texto es algo cursi, pero es que ya antes de nacer me tienes arrebatá.

Sueños relacionados:

- Tercer embarazo.

- Tercer embarazo II.


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