Orcas

No asesinas. Parece que éste es el adjetivo que va detrás de esta especie: “Orcas asesinas”. Pero en mi sueño de hoy se han comportado y no han atacado ni “asesinado” a nadie.

Orcas a las que te acercas en apenas unas brazadas y, superado el vértigo inicial de estar nadando al lado de semejante animal, les abres la boca para que te enseñen los dientes. Esta noche he soñado que era voluntaria en un programa de prevención de la caries en las orcas asesinas que no son asesinas. Es algo vital, muy importante, y lo primero que hemos hecho es lavar los dientes a estos “animalitos” con cepillos apropiados. Cada voluntario va acompañado de un dentista, a la vez buzo profesional, que les hace un examen más completo.

El problema de toda esta campaña es que se ha corrido la voz y la costa está atestada de orcas a la espera de que les examinen sus dientes. Se ha producido un debate que ríete tú de lo de Gibraltar. En la costa ahora hay barcos, orcas y activistas pro-dientes blancos luchando por hacerse un hueco en alta mar.

Y es que los bañistas no están acostumbrados a encontrarse a las orcas de frente mientras disfrutan de un tranquilo día de playa. Se asustan, es normal.


Blog del día premia a Sueños “disparate”

Con motivo del premio de Blog del día he pensado en hacer un recuento de los sueños que mejor me representan. También podéis ver la pequeña entrevista que me han hecho en su página web. Sólo me queda añadir un GRACIAS muito grande.

Me conocéis gracias a:

- Recuerdos (Losing my Religion).

- Conversaciones.

- El mar.

- Mujeres (Querida Lola II).

- Varias vidas.

- Libertad III.

- Tonight.


Libertad III

Sócrates fue condenado a suicidarse mediante envenenamiento. Murió de manera serena y yo esto (que quizás lo debería de haber sabido ya) lo descubrí anoche leyendo a Fernando Savater. Con esta idea me quedé dormida.

Y esta noche me he convertido en Sócrates, porque antes de llegar a la fase REM  del sueño, me pregunté qué hubiera hecho si me hubieran condenado a suicidarme. Soñando me he preguntado si se hubiera esperado de mí haberme rebelado, o si las personas que habían ejecutado la sentencia confiaban en que yo, en mis últimas horas de vida, hubiera conseguido hacer algún razonamiento, lo suficientemente brillante, para haberme librado de la pena. Dar una vuelta de tuerca, o si no, un último discurso de despedida para quedar con la última palabra.

Lejos de estar angustiada he llegado a la conclusión de que habría disfrutado, pensando, haciéndome preguntas. Mientras me quede eso, mientras pueda pensar, seré libre.

Sueños relacionados:

- Libertad.

- Libertad II.


¿Cómo se llama la película?

Esta noche he soñado algo muy raro, ¿os extraña? Me he convertido en diseñadora amateur, en estudiante de diseño de ropa. Y junto a un grupo de compañeros hemos ganado una beca para estudiar en una prestigiosa escuela de Milán. Todo muy impreciso y tópico. Hasta que, de camino a “la tierra prometida de la moda” nos hemos dado cuenta de que nos han timado y que no hay ni escuela, ni beca, ni Milán.

Entonces lo impreciso se ha convertido en un disparate y el tópico en “topicazo”. Porque mi grupo de amigos y almas inquietas nos hemos quedado sin dinero a mitad de camino, en un pueblecito italiano (acepto vuestras sugerencias). Un pueblo “tipiquísimo” donde los chicos jóvenes son unos gandules mimados por sus madres y las solteras y jovencitas salen fuera a trabajar. “Fuera” sigue siendo impreciso, pero quedémonos con la idea de que no están.

Y nosotros, un grupo de estudiantes de diseño sin dinero pero con un espíritu de superación imparable, decidimos organizar un desfile en el pueblo. Pero como no hay chicas a las que probar nuestros trajes mayoritariamente de mujer, utilizamos como modelos a los gandules, con la consecuente reprimenda de sus mammas que incluso nos acusan de brujería. Pero todo acaba bien y al final son ellas las que nos ayudan a coser y a organizar el desfile.

¡Claro! Es que he soñado con una película. “At the end” dejo de ser diseñadora para convertirme en una actriz que interpreta una película. Si algún guionista o director quiere tomar nota por mí que no se corte.

El sueño termina con una rueda de prensa de presentación del filme. Cuando un periodista me va a hacer una pregunta suena un inoportuno móvil, que en realidad es el despertador. Fin del primer acto.


Un macabro cuento de hadas

Una niña aficionada a las princesas y lectora compulsiva de cuentos de hadas ha tenido una idea atroz. Como es una niña solitaria, ha convencido a su padre para que secuestre a varias niñas que puedan jugar con ella. Yo me encuentro entre ella y, entre asustada y expectante, observo el lugar, aparentemente mágico, al que nos han llevado por la fuerza. Un jardín exhuberante presidido por una casa igual de exhuberante.

La idea de la niña loca de atar es encerrarnos en un laberinto, colocarnos justo en medio de un laberinto creado a base de setos y piedras. La niña solitaria aparece ante nosotras, de noche, vestida como Blancanieves, pero de pronto desaparece y, a través de una puerta que antes no estaba ahí, accede a un vestidor y se cambia de ropa. Quiere vestirse con un traje de alta costura diseñado exclusivamente para ella. Y en ese momento yo intento escapar, y consigo salir del laberinto guiada por lianas invisibles; me acompaña una niña más pequeña que yo, mi hija Martina, que en el sueño no es mi hija, claro está.

Conseguimos entrar en la casa, sigilosamente, pero dejamos nuestra huella, porque antes hemos tenido que sumergirnos en un lago y estamos mojadas. Entramos en un armario que no tiene fin, y nos persigue la madre de la niña loca de atar. Se siente culpable, por lo que me convierte en pájaro para que pueda escapar. Y os prometo que he sentido como si fuera real como mi cuerpo se iba transformando, y como mis manos se convertían en alas y sobrevolaba el laberinto y me despedía de la pobre niña solitaria.


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