Sigo soñando

ojos

Hoy SUEÑOS “DISPARATE”, este blog, cumple cinco años. Y sigo soñando. Hay nostalgia, humor, sueño con la muerte, con serpientes, música, casas, ciudades; dando pasos viajo por el tiempo.

Recorro el mundo, los años e incluso mi cerebro. Mi subconsciente me acompaña, eres pícaro subconsciente, a veces cruel. Cinco años tomando forma, regalándome sueños, caricias, también pesadillas, relatos.

Sigo soñando con palabras.


Canción de despedida

Hoy mi hija me ha puesto unos aparatosos auriculares para que escuchara esta canción. Y en un segundo se ha colado como una sacudida eléctrica en mi cerebro. Y en forma de imágenes he recibido también una descarga que ha entrado por mi pupila y ha tomado la forma precisa del nervio óptico.

Mi expresión ha cambiado al reconocer esas imágenes, las de la persona que era antes. Antes de estar esforzándome por esforzarme, o no ser consciente de que me esforzaba. Quizás me puse demasiadas capas de piel en mi afán por recuperar capas perdidas.

Y ahora paso un paréntesis veraniego en otra ciudad, donde me olvido de la persona que se esfuerza por esforzarse y entre césped y letras también van desapareciendo algunas capas de piel.

Al escuchar esta canción me ha cambiado la expresión, es la de la niña que se ríe despreocupada. Mi hija me mira sorprendida, le gusta.


Espacios, morfina y muerte

liquido

Los espacios, las casas que no habito y que se expanden, el tiempo y la muerte. Son los temas más recurrentes en mis sueños.

A veces se presentan de manera angustiosa pero, pese a todo, la mayoría de las veces los sueño de manera tranquila, amable, como en esta ocasión. Será la costumbre.

Ha habido un espacio, una casa que me dispongo a alquilar, tiempo, porque doy saltos atrás en el pasado, y muerte, porque vislumbro la muerte de la anterior inquilina con claridad.

Y, desconozco la razón, como casi siempre, pero voy a alquilar una casa en Oporto. Al visitarla noto una actitud inquietante del inquilino, un señor de mediana edad (indeterminada en definitiva) que no quiere que mueva las cosas de su sitio. Y eso es raro si voy a vivir allí. La casa no recuerdo muy bien cómo es, parece un piso; en mi sueño me he movido entre dos habitaciones, un saloncito con muebles apolillados, muy apolillados, y un dormitorio con una cama alta.

Cuando me siento en la cama ya no soy yo si no la mujer que ha muerto. Es sólo un segundo, pero me sirve para averiguar que el inquilino la ha cuidado con amor hasta el último momento y por eso es tan reacio a que yo toque nada. No tiene más remedio que alquilar la casa, pero no quiere hacerlo.

No hablo con él de eso, pero sí de los muebles apolillados y del mejor tratamiento para las dichosas polillas: “Gasoil, masilla para madera y paciencia”. Conversaciones sin sentido de las que se acuerda uno en los sueños.

Entro de nuevo en el dormitorio y siento, porque ahora no soy yo de nuevo, que la morfina son tres botes de cristal bonitos, con líquidos de color amarillo, azul y naranja que se mueven como aceite y me hipnotizan.

“Murió en paz”, le cuento al inquilino.


Nuevas elecciones

pabloiglesias.jpg

Será porque en televisión (la cual consumo pese a mi rechazo inicial) se llena de programas, de nuevo, que nos quieren borrar la memoria, de nuevo, y darnos una imagen de los políticos impoluta, de nuevo. Será por esa razón que he soñado con las elecciones del 26-J.

Y en mi sueño las elecciones eran una fiesta, todos se reunían a celebrar tan maravilloso acontecimiento como si fueran las elecciones del 77. Nada que ver con la realidad, por lo menos mi realidad, ya que iré a votar, pero casi a rastras.

En mi sueño podías votar en el colegio electoral que quisieras, de manera que muchos grupos de amigos o familiares viajaban hacia donde convenía, quedaban para comer, hacían barbacoas en las plazas de los pueblos para luego ir a votar.

Yo he quedado con unos amigos de la infancia a tomar unas hamburguesas (me acuerdo perfectamente de que eran hamburguesas porque me he levantado con ardor de estómago). Luego vamos a ir a votar a un colegio electoral construido para la ocasión en el patio trasero del Ayuntamiento.

Cuando llega el momento me doy cuenta de que se me ha olvidado mi carné de identidad. No os podéis imaginar lo enfadados que están mis amigos conmigo por mi despiste. Y yo les digo: “Pero esto es un sueño, a lo mejor puedo votar sin carné”. Pero no cuela, soy una irresponsable, una antidemócrata y quién sabe qué cosas más según sus miradas de decepción. Incluso me encuentro con Pablo Iglesias que me echa una monumental bronca por mi imperdonable olvido.

Y yo me acuerdo de un artículo que escribí hace unas semanas, OS VA A CAER UN NULO QUE OS VÁIS A CAGAR.

 


Pintar

blanco

Sueño cosas extrañas, como pintar tu cara de blanco, con un pincel pequeño, demasiado pequeño, es incómodo. Cuando llego al cuello te pones maaalo. No sé si parar o seguir pintando.

 


Combustión espontánea

fuego

¿Os habéis preguntado alguna vez si es real o posible la combustión humana espontánea? Yo tampoco. Pero esta noche he soñado con este fenómeno extraño.

Supongo que si alguien arde por dentro no sobrevive, pero en mi sueño una amiga ha sido objeto de este desagradable suceso, y se recupera de sus heridas en el hospital. Parece muy grave, no obstante.

He estado toda la noche con mis idas y venidas a un hospital ciertamente muy bonito, de los que casi podrían salir en una revista de decoración. Recuerdo mucho blanco y un jarrón de cristal con flores. Y a cada visita la situación era menos traumática; comenzamos con la combustión espontánea para pasar a unas pequeñas quemaduras por tomar el sol.

Y así he terminado mi sueño, con mi amiga en la playa tomando el sol. Y protección solar máxima, por supuesto.

Que mal me sienta el calor.

 

 


Estaba pensando en ti

A ver que soñamos esta noche tú y yo.

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