En mi cabeza

La pregunta clásica que suele dirigirse al autor de un libro de imaginación, personalmente o por medio del correo, es la siguiente:

¿De dónde saca usted las ideas?

Se siente la tentación de contestar: “Suelo dirigirme para eso a ‘Harrods’, o bien: “Las extraigo, principalmente, de los Arsenales del Ejército y la Armada”, o, simplemente: “Pruebo en ‘Marks y Spencer'”.

Parece haber quedado firmemente establecida una opinión universal: la de que existe una especie de mágica fuente de ideas que los autores de libros saben cómo hacer fluir.

A una le cuesta trabajo hacer que sus interrogadores se remonten a los tiempos isabelinos, con Shakespeare:

Dime: ¿dónde nace la fantasía?

¿Es en el corazón o en la cabeza?

¿Cómo empieza a alentar, cómo se nutre?

Contéstame, contéstame.

Una se limita a contestar con firmeza: “En mi cabeza”.

Agatha Christie. Introducción al libro “Pasajero para Francfort”.

 

El texto sigue pero los textos largos mejor se los dejamos a los libros. Me encanta esta reflexión tan actual que quería compartir con vosotros. Al final no sé si me siento o no identificada con sus palabras, os lo confieso. Yo me limito a contestar, pero en mi caso de verdad: “En mi cabeza”.


Sexo en susurros

Desabrocha tu camisa azul marino para que ponga mi mano en tu pecho. Y el beso me lo das en el cuello.

En los sueños me quieres como a mí me gusta. Y luego te lo susurro y lo haces realidad.

Dirige mis manos hacia donde quieras, porque hoy he soñado que las yemas de mis dedos producían electricidad. Y la electricidad ha viajado hacia allí, que me está esperando para dar paseos interminables por su calles, los dos de la mano, y la noche que no acaba.

En los sueños los susurros apenas se escuchan, somos ciegos y sordos, pero la piel está atenta. Y estamos solos, y tenemos todo el tiempo del mundo.


9 años

araucaria

Hoy hace nueve años que creé este blog. Si no es por WordPress que me lo recuerda, no me acuerdo de la fecha exacta. Siempre creo que fue en agosto.

Podría escribir mucho acerca de lo que me ha aportado asomarme a Sueños “disparate” durante este tiempo. En qué momento decidí contar un día un sueño que tuve y convertirlo en relato. La clave es que me he ido perfilando como escritora. Y todo está escrito aquí, un relato para todas las circunstancias, todos los momentos y estados de ánimo. Soy una rara avis como escritora a la que le gusta releerse, porque es como seguir conociéndote a ti mismo.

Y muchas cosas han cambiado desde hace nueve años, todo está aquí. Lo que no ha cambiado es que he consultado la calculadora para comprobar cuántos años tenía, 35. Con 35 años comenzaba mi angustia por perder la juventud que atesoramos en un momento de nuestra vida como permanente. Ahora por fin la dejo escapar para abrazar una madurez que me está regalando sorpresas y perspectiva.

Y no cambia el lugar desde el que escribí mi primer relato, escribo este último y los relatos veraniegos. La casa de mis padres, a veces ajena, otras tan yo.


El chino

chino

Esta noche me he trasladado, como siempre, a una realidad paralela. En esta ocasión no estaba casada ni tenía hijos y compartía piso con mi amiga Carmen, y con el chino.

El chino es un señor mayor, procedente de una aldea remota, y casi único superviviente del hundimiento de una presa que ha sumido dicha aldea en las profundidades de un lago.

Cuando llego a vivir con ellos, el amable señor se presta, insiste, es más, se pone un poco pesado, con lavar mis cortinas y sábanas con una técnica especial. Se trtaslada, por una puerta mágica, al lago, para lavar mis cosas. Y lo que hace en realidad, además de devolvérmelas impolutas, es embrujarlas.

De manera que por la noche, entre mis sábanas y cortinas, tengo visiones extrañas. Como ver a una vecina en el balcón que abraza a un águila gigante con el que pretende salir volando.

– ¡Está usted loca señora!

Luego el anciano ha secuestrado a una familia con la excusa de venderle sábanas, claro que yo ya no sé si esto forma parte de mis visiones o no. Sueño dentro de un sueño.

Hay que ver con el chino, Carmela, ¿tú no vas a decir nada?

Ella no, ella desayunando impasible en la cocina. Así te atragantes.


Tarántula vs. escorpión

bichos

Bichos.

Esta noche me he trasladado a una casa con una habitación gigante. ¿Una casa nueva? Puede ser y, aunque en la habitación gigante dormimos todos juntos (marido, niños y yo, cero intimidad), en el sueño no me importa.

Es una habitación enorme, como una suite de un hotel, pero todo tiene trampa. Me encuentro danzando por el suelo, a un lado una tarántula, a otro, un escorpión.

Y me veo en la tesitura que me he preguntado alguna vez: ¿qué bicho es más fácil de esquivar? Yo creo que la tarántula, porque el escorpión se me antoja escurridizo, como si en cualquier momento fuera a hacer un movimiento imprevisto, cual serpiente.

Así que he saltado, pies descalzos, por encima de la tarántula sin problema y he ahogado al escorpión con una almohada. Sorry.

Sueños relacionados: 


Señor profesor

Hoy he soñado que volvía a la facultad, y mi profesor de literatura era Robert Downey Jr. 

Bueno, pues ya no creo que pueda añadir mucho más. Estoy muy cansada, las juergas son lo que tienen.

robert

 


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