El del coche, los espías y la nave espacial

De Mattias Adolfsson (http://mattiasa.deviantart.com/)

Hacía tiempo que no soñaba con coches, con averías de coches. Será que se me estropea menos el mío y el subconsciente está tranquilo en ese aspecto. Pero esta noche he llevado un deportivo, “cacharro” que no tengo, por cierto, yo soy más de coche familiar, a hacer una revisión. Un deportivo espectacular se merece una revisión espectacular y el lugar al que lo he llevado era un auténtico lujo. Los coches cobraban vida y les daban refrescos y masajes mientras los dueños esperábamos con sendos masajes y refrescos. Tanto me he relajado que, cuando ha llegado la hora de recoger, mi auto había desaparecido. Y no, no es que hubiera huido después de cobrar vida, me lo han robado que yo lo sé.

A veces estoy sola y otras acompañada, a veces es mi marido quien me acompaña, otras mis dos hermanos. Ninguno de los tres me ha servido de ayuda. Yo solita he seguido la pista de los ladrones y esa pista me ha llevado a un motel de carretera (cuántas series de homicidios habré visto en mi vida, por Dios). El deportivo ha pasado a un segundo plano y me he visto envuelta en una trama de espías. Yo me convierto en espía, y busco a un niño secuestrado. No he encontrado el coche, pero al niño lo encuentro sano y salvo y menos mal.

Cansada de tanto espionaje me quedo dormida en una cama del motel. Al despertarme estoy en una casa nueva, ya os he advertido de mi tendencia a soñar con cambios de casa. Me encanta inspeccionarlas, y eso es lo que he hecho esta noche también. Esta vez me ha dado por abrir armarios; había restos de antiguos inquilinos: ropa, dibujos, latas de cerveza, una nave espacial… lo normal.


Atardecer en Tarifa

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Quizás lo sueñe este invierno, recordándolo.


Sueños sin sentido (y divertidos) XI

rugby

Me gusta mi casa, es bonita, suficientemente espaciosa. Cambiaría cosas, pero imagino que eso es normal; antes de verano hicimos unas pequeñas mejoras; cada año, una cosita. Poco a poco. Digo esto porque, no sé por qué, sueño mucho con que me mudo a otra casa, no con la mudanza en sí, qué cansado, si no con el hecho de vivir en otro lugar.

Y el piso amplísimo al que me he ido a vivir esta noche no lo he podido disfrutar. Qué pena, porque tenía las paredes del salón pintadas de un verde claro y relajante y he podido vislumbrar que la cocina es enorme. Pero poco más. Es curioso, uno se queda con detalles en los sueños que no termina a comprender, paredes verdes. Y miles de niños, no propios, de los que me encargaba para llevarlos de excursión. Por eso no he podido disfrutar del piso nuevo. Que niños más petardos. No hay manera de que terminen de desayunar, solo quieren ver la tele. Y el autobús va a llegar, y los niños a medio terminar, por lo menos son cien.

Menos mal que mi subconsciente me ha enviado a la playa, a relajarme. Y ha encontrado para mí un balón de rugby. Juego a lanzarlo con alguien, no sé quién es. Me acuerdo de que los balones de rugby hay que lanzarlos de lado para que vuelen rectos. Y esa es toda mi preocupación, conseguir el efecto deseado con el balón. Muy entretenido. De vez en cuando me refresco en el mar. Una de las veces me veo envuelta en un remolino, el mar, como siempre, tira de mí y me hace desaparecer.


Fiesta de disfraces

pesadilla_navidadEsta noche he soñado que asistía a una fiesta de disfraces. Aparentemente es algo divertido, un motivo de encuentro con amigos y de paso, según la temática del disfraz, un motivo para reír un rato. Pero como mis sueños SUEÑOS “DISPARATE” son, la fiesta se ha convertido en algo incontrolable y angustioso.

Imaginaos que más que a una fiesta asistís a un desfile de todas las personas que conocéis o habéis conocido en algún momento de vuestra vida. No abarcáis ante tanto reclamo, y lo ridículo que queda entonces ver a un grupo de profesores de la Universidad disfrazados al más puro estilo Hogwarts o a vuestra tía abuela con una falda de charleston. Por cierto, que tan poco dada soy a los disfraces que mi subconsciente no me ha dejado ver si yo iba disfrazada o no, intuyo que lo último.

Para colmo de males todo el mundo me mira con cara de enfado, por haberlos enviado a una parte de mi cerebro con ganas de fiesta mientras estaban haciendo otras cosas. No me echéis la culpa a mí, sino a mi subconsciente, que ha venido disfrazado de serpiente, como acostumbra. Se desliza y se convierte en humo, no logro verlo nunca.

Para irme de este laberinto tengo que elegir a seis personas, que son las que caben en el único coche que hay. Veo que hay algunos que se divierten y prefieren seguir por allí, pero mis vecinos y algunos amigos del colegio me recriminan no llevármelos inmediatamente. Y yo repito: “Seeeeis, sólo caben seis personas en el coche”.  Puede que lo haya dicho tres veces, como a cámara lenta: “Seeeeis, seeeeis personas, seis”.

SUEÑOS RELACIONADOS:

Personas.

Muerta y resucitada.


Marquesa de Heredia. Capítulo 12: Mariana triste.

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Cada semana publico un capítulo de la Marquesa de Heredia en NEUPIC. ¿A qué estás esperando para conocer esta maravillosa historia?

Mariana sí está triste, y la tristeza que siente le hace bien, porque es verdadera. Después de años sin saber cómo actuar, su marido ha muerto, y lo primero que hace al llegar a su casa es acostarse en la cama del matrimonio, sin deshacer las sábanas, y perderse en el último olor de su marido. Hunde su nariz en las almohadas y eso le da mucha paz. Si quieres seguir leyendo pincha aquí.


De arañas y hombres

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Mis tres hijos ocupan distintas partes de mis sentidos y mi cuerpo. Lola es mi cabeza, mis pensamientos. Ella es la que me hace pensar, y pienso si está triste, o contenta, o lo que hablamos lo pienso, y pienso y mi cabeza se despierta con ella y se acuesta con ella. Martina es mi corazón, ella se encarga de su funcionamiento, como un reloj, lo mueve, lo hace palpitar, le hace cosquillas con su risa, su buen humor, sus besos apretados. Javier ocupa mi tiempo, mi piel, es un bebé que me necesita para todo y yo le toco, y él me coge, y llora y ríe y se me ha pegado al cuerpo, y me encanta.

Sueño mucho con ellos, esta noche casi pierdo mi cabeza, y el corazón se me ha parado, y una capa de piel ha desaparecido y mi cuerpo ardía de dolor. Porque una araña gigante se los ha llevado y los ha separado y los ha enredado en su tela de araña. Sin cabeza no se puede pensar en cómo recuperarlos, sin piel no puedo dar un paso, y el corazón se mueve cada vez más lento. Pero me quedaban las manos, las que contienen las palabras con las que escribo, y he cambiado el sueño, y me he convertido en araña, y he tejido una gran tela de araña, y he capturado insectos para mis crías, para mi cabeza, mi corazón y todo mi tiempo.


Marquesa de Heredia. Capítulo 11: Las estrellas de Marcelo

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Cada semana publico un capítulo de la Marquesa de Heredia en NEUPIC. ¿A qué estás esperando para conocer esta maravillosa historia?

Se podría decir que Marcelo no se define, como el resto de actores de esta historia; se podría decir que no tiene la angustia de Mariana, ni la pasión de Sofía, ni el amor hacia sus hijos del Marqués, ni la paz de Clara. Pero no es verdad, él me lo ha contado, hay algo que a Marcelo le proporciona angustia, pasión, amor y paz: Marcelo observa con devoción a las estrellas. Si quieres leer más pincha aquí.


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