Soñé que volaba

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O que lo intentaba. El título de este sueño es poético si queréis, pero la verdad es que no he podido desplegar las alas en toda la noche. Me he convertido en un monstruo esta noche, pero simpático y amable, con unas alas listas para ser estrenadas. Así lo he interpretado yo, emocionada/o (monstruo de sexo indefinido por lo visto) con mis alas y la posibilidad de volar.

Muy tópico todo, ambientado mi sueño en una Edad Media indefinida y semi ficticia, por aquello de los castillos y la indumentaria de las personas que me rodeaban. Una suerte de “Juego de Tronos”, Guerra de los Cien Años y,  qué se yo, Isabel la Católica paseando por allí, quizás dando un paseo con Carlomagno visualizando la ambientación que ha conseguido Alberto Rodríguez con “La Peste”. Por ahí estoy yo, intentando volar.

Imagináos, cada vez que lo intento me tiran de la cola para preguntarme algo. “¿Evacuó usted sus heces en el río?” Síiiiiii. A volar me dispongo cuando el rey Fernando me pregunta por Isabel:

-“La han contratado para supervisar el atrezzo de una serie nueva”, le contesto.

-“Pues si sobrevuelas y la ves, le dices que la estoy buscando”.

Voy a buscar a Isabel, pensando en hacer un triple mortal en el cielo cuando, ya con los pies despegados del suelo, un humilde aldeano me pide que le ayude con un soldado abusón. Después de enseñarle al soldado mis dientes me dispongo a volar cual majestuosa criatura, pero alguien tira de mi: “¡’Güenos’ días, quiero mi biberón!”.

Siete de la mañana, mi hijo me acaba de despertar con hambre y un llanto desconsolado muy propio de él; se acabó el vuelo.

¿Vosotros por qué creéis que sueño estas cosas? ¿Quizás es porque mis hijos me hablan siempre los tres a la vez?

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Propósitos de Año Nuevo

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No sé por qué tengo la costumbre de escribir Año Nuevo con mayúsculas. “¡Feliz Año Nuevo!”, escribo a mis amigos por whatsapp. Será porque lo considero un momento importante digno de ser tomado como “mayuscular” (me encanta inventarme palabras).  A lo mejor por aquello de estrenar libreta nueva, con las hojas limpitas, sin tachones.

Pero ay de los propósitos. Es tentador hacer propósitos en año nuevo (se acabaron las mayúsculas), pero yo este año no he hecho ninguno. Cuando alguien de mi entorno comenta: “No me voy a fumar ningún cigarro este año”, “me voy a centrar en el día a día” o “voy a ser más proactivo”, yo me callo y me río por dentro, y de paso pienso: “´Ojú´, con la proactividad de las narices”. Porque yo he llegado a las conclusiones pertinentes sobre lo que quiero cambiar en mi vida, sobre lo que quiero quitar, lo que quiero reafirmar, sobre lo que soy, hace ya varios meses, varios años en realidad.

Pero es verdad que no he sido tan consciente de ello como ahora, en año nuevo. Para ser justos fue en diciembre, después de  una conversación con alguien que me conoce muy bien. Me dijo: “Todo el mundo creyendo que estabas loca y al final tenías razón”. Y luego me comparó con el personaje de Claire Danes al principio de “Homeland” por lo mismo, lo cual no me hizo tanta gracia porque ese personaje lo veo un poco histriónico, la verdad (podéis reíros).

Y he aquí que este texto no es una mirada al ombligo, sino que quiero compartir estas reflexiones con vosotros por si os sentís identificados o las queréis aplicar. Probad a tened como propósito de año nuevo no tener ningún propósito de año nuevo.

Yo por mi parte voy a seguir siendo feminista (y subiendo). También estoy intentando que se me escuche más, sin dudas ni inseguridades; así parezco un poco más antipática, pero qué más da (ser antipática me cuesta un poquito más, aunque en mi casa regañando lo bordo). Soy madre, pero también periodista y no sólo por el título, soy periodista desde que tengo uso de razón. No renuncio. Y me visto con colores cada vez más vivos, desde hace tiempo. Y cada año lo intento, invento y me reinvento. Y lo que no me gusta no me gusta, y no me esfuerzo porque me guste nunca más, que ya tenemos una edad. Y lloro, lloro sin complejos desde hace muchos años nuevos. Y soy muy fuerte, de eso soy consciente desde hace menos. “Todo el mundo creyendo que estabas loca y al final tenías razón”.

Sigo soñando.


Os propongo una rima: LOLA Y EL DRAGÓN, disponible en Amazon

Poco más que añadir a esta esperada noticia. Un sueño “disparate” que por fin se convierte en realidad. Este libro de literatura juvenil es apto para todos los públicos, también el adulto. Es un libro ameno, cargado humor, también de momentos entrañables. Con su lectura acompañaremos a Lola, su pequeña protagonista, a un viaje en buscar del optimismo perdido.

Y tú, ¿te acuerdas de dónde vivías antes de nacer?

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Que vivan los lunes

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Días tranquilos y apacibles donde los haya. Días ordenados que provocan sueños tranquilos y apacibles donde los haya.

Pero ¡ay! del domingo, al que precede a un sábado de cervezas, comida con amigos y cena mexicana en familia, y al que precede a un viernes de día del deporte en el colegio de los niños, cena con amigos y bares. Ese domingo sueñas fragmentos de sueños. Fragmentos muy locos en los que he hecho infinidad de cosas, como irme a Granada a estudiar Farmacia.

-¿Y qué haces con los niños mientras?

-Ah, no sé, sólo sé que me corresponde matricularme.

En esta aventura he dudado entre vivir con un amigo (que terminó Derecho hace siglos pero en mi sueño se anima con lo de Farmacia) o con mi abuela (que resucita en mis sueños de vez en cuando). Pero acabo viviendo sola en un coqueto apartamento.

No sé si he terminado la carrera; me he visto de repente viajando en avión con José María Aznar, casi casi me cae bien en el sueño, pero sólo casi, ni en sueños se muestra simpático. Acaba hablándome de Robespierre, no me preguntéis por qué.

He estado también esta noche en República Dominicana, quizás he llegado hasta allí en el avión junto a Aznar. La idea del viaje es encontrar y zambullirse en la piscina más grande del mundo.

Esta noche también le he dado el pecho a mi hijo de tres años, y he ordenado después una biblioteca. Dadme algo para ordenar, que seré feliz. Lo he ordenado por autores, creo que no es un sistema muy práctico pero es lo que hay. Es una biblioteca muy cálida instalada en mi cerebro, con lo que sólo seré yo, y a lo mejor Mateo, quien la visitará.

El sueño del lunes será diferente, o no… pero, ¡que vivan los lunes, las carreras terminadas hace tiempo, el pecho ya vacío que todo tiene su momento y que Aznar no me cuente cuentos!

 

 


Desnuda II

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Hoy he palpado la desnudez con la que me ofrezco ante vosotros de manera muy física. Desnudo mi alma, lo hace mi subconsciente, me la ofrece para que yo le dé forma con las palabras. Ese es mi leit motiv como escritora, y esta noche he desnudado mi alma a través de otra profesión, la de actriz.

No tengo pudor a la hora de escribir, pero sé que el pudor, el sentido del ridículo muy marcado, me impediría actuar. No me gusta hablar en público, no me gusta ni siquiera disfrazarme, no sería buena actriz. Aunque después de esta noche me he levantado sintiendo la capacidad de hacerlo. Sería capaz, el efecto se pasa después de unas horas, de estudiar arte dramático, con mis 41 años, y empezar de cero. Esas cosas hace mi subconsciente conmigo. Y vivir varias vidas.

Película peculiar, en la que la protagonista vive situaciones límite, duras, se hace daño, consume drogas, pero a la vez convive con una vida amable, tierna, ordenada. Lo curioso es el lenguaje que se utiliza en el filme: las situaciones más duras se tratan visualmente de manera amable, las cosas se intuyen pero se esconden, pero el desnudo, la dureza, la intencionalidad visual desgarradora está en las escenas cotidianas. Esa dualidad tan bien conseguida, _ me maravilla la capacidad de los profesionales del cine de comunicar con la imagen_, hace de la película un tesoro.

¿Se nota que tengo mono de escribir críticas de cine?


Cuento ruso

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Que un sueño te lleve a la búsqueda de nuevas lecturas, y quieras leer compulsivamente literatura rusa.

Esta noche he viajado en el tiempo y me he debido trasladar a finales del siglo XIX. Siento ternura por el pasado. Soy una viajera en el tiempo al que un grupo de aldeanos (todo muy tópico en mi sueño) intentan enseñar, a sobrevivir quizás en medio de la nieve. Y entre el grupo un hombre espigado, que me va a ayudar y traducir un cuento. Tengo entre mis manos un librito pequeño, delgado, tamaño cuartilla que está escrito en ruso. Como no lo entiendo él me lo va a leer, me lo va a contar.

Siento ternura por el pasado. Y ternura por el hombre del cuento. Y claro, será mi futuro marido. Todos los saben. Tiene el pelo largo, por los hombros, y es el más inteligente. Como tópico, decir que intuyo que acabará dando clases a los niños de la aldea. Y yo voy a enseñarles a leer, también a nuestros hijos, pero eso será más adelante. Por el momento las primeras miradas, el agradecimiento por la traducción y por mirarme con ternura, porque cuando eres viajera en el tiempo, estás un poco desorientada, y necesitas ese tipo de miradas que te sitúan.

Que emocionante sentirse tan vulnerable; a la vez notas calidez, por el cruce de miradas, y porque tienes entre tus manos el cuento, y lo acaricias.

 

Esta mañana he hecho los deberes. Creo que mi libro debía ser de Pushkin o una recopilación de Afanásiev. Me he visto tentada a ilustrar este sueño con alguna edición de los característicos dibujos de Ivan Bilibin, pero algo me dice que mi sueño se produce antes, y que mi cuento ya es antiguo en la época que he soñado. Quizás incluso anterior a los autores nombrados. Tengo curiosidad pero me he despertado antes de que él me lo traduzca; no sé qué cuento es, ¿quién me lo ha regalado?


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