El coche que te parió

Iba yo tranquilamente conduciendo mi coche… Aquí tengo que hacer un pequeño paréntesis y contaros que sueño muchas veces que tengo problemas con el coche, o dificultades para conducir. Cerrado paréntesis: Iba yo tranquilamente conduciendo mi coche cuando me ha parado la policía. Mentalmente visualizo dónde está el carné de conducir, los papeles del coche, el chaleco reflectante. Todo en orden. Lo que no me esperaba es que la policía me ha parado no por exceso de velocidad, no por tener algún faro roto, sino por el color, el color de mi vehículo perfectamente azul marino. Me han explicado que ese color está prohibido y que he tenido dos meses para cambiarlo. ¿Os creéis que me haya reído, o haya pensado que soy víctima de una broma? No, en el sueño es razonablemente posible que la policía te multe por conducir un coche azul marino. Me he lamentado de haber sido tan despistada, yo, que soy una chica tan organizada y que lo llevo todo al día, ¿cómo se me ha podido pasar algo así?

¡Ay de los que piensen que la multa era una cosita normal! Mi castigo: Vivir un mes en el jardín trasero de mi casa (casa soñada, que yo no tengo tanto jardín). Allí, muy compungida me he instalado, junto a un bohemio pintor que me pide permiso para hacerme retratos. Una tarde me visita un grupo de actores para tomar té: Agustín González, Manuel Alexandre, Fernando Fernán Gómez, José Riesgo (para los de mi generación, era Julián en Barrio Sésamo). Aquí es donde empiezo a sospechar, porque todos han fallecido, y si ninguno está con nosotros en este mundo, debo estar soñando, y si estoy soñando, la policía no era tal, y lo del color del coche es una “trola”. Aliviada busco la manera de salir del jardín de mi no-casa y recuperar mi coche azul marino. Pero, justo cuando consigo subirme en él, los no-policías vienen a mi encuentro. Entonces se produce una persecución que no podría terminar de otra manera: mi coche se cae a pedacitos, y no es la primera vez que esto me ocurre en un sueño.

Esta mañana, cuando me he subido al coche para llevar a mis hijas al colegio, he titubeado a la hora de arrancar.

Sueños relacionados: Y llorar, llorar, llorar.

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Acerca de cristina g. montero

Escritora y periodista con ganas de contar pequeñas historias. ¿Mi excusa narrativa? Los sueños que tengo, auténticos cuentos para divertir, hacer pensar, entretener. Ver todas las entradas de cristina g. montero

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