¿Quién dijo miedo?

Ya os he comentado en alguna ocasión que soy una “serie adicta”. Y siguiendo con la comparativa se podría decir que las series de homicidios son como las drogas adulteradas que me chuto para “desconectar”. No quiero con esta definición menospreciarlas, pero es que me sientan fatal y me hacen tener pesadillas. Las veo casi todas:” CSI”, “Castle”, “Mentes Criminales”, “El Mentalista”, “Bones”, “El cuerpo del delito”, “Miénteme”, “The Closer” (merecido protagonismo para Kyra Sedgwick), “Ley y Orden” en todas sus variantes… Y a veces son tan tétricas, tan descorazonadoras y tan poco originales, seamos sinceros. Pero yo no puedo dejar de verlas porque repito, me hacen desconectar. Dicho esto, después de ver esta semana “CSI Miami” he tenido una pesadilla terrible con uno de sus personajes más temibles: Memmo Fierro (el de la foto, sí).

No sabéis lo desagradable que resulta que Memmo te secuestre y te encierre en una especie de harén del que no puedes escapar porque estás todo el día drogada. Si es que no puedo ver estas series. Al principio de la pesadilla me sentía segura, conduciendo un todoterreno (un Hummer no, que son muy horteras) por alguna autopista de una ciudad inventada. Y a plena luz del día, cuando paro a repostar gasolina, aparece Memmo, que no tiene un nombre muy apropiado para un asesino en serie, por cierto, y me lleva con él. Siempre he pensado que dentro de mi coche me siento segura. Cuando está en un parking, o por el simple hecho de que llueva, al entrar en el coche pienso: “A salvo”. Pero en esta pesadilla, cargada de matices sensoriales, me planteo que dentro de mi coche ahora estoy en peligro, aunque los sillones, las llaves y la tapicería sigan siendo iguales. Lo que yo os diga, droga adulterada.

Y continuando con los sentidos, durante el resto del sueño todo se ha ralentizado; mi vista se distorsiona, y no puedo casi mover brazos y piernas. Como a cámara lenta me muevo y no tengo voz, no puedo gritar. No ha habido abusos, pero pese a los cuidados de Memmo la angustia es brutal. Hay que escapar, pero a cámara lenta, como si mi cuerpo pesase toneladas, es difícil. Esta vez Horatio Caine y sus frases lapidarias no están para ayudarme. Me arrastro por un jardín interminable para llegar a la puerta de un lugar impreciso, una jaula de oro, pero nnoooo ppueedoooo.

Por cierto, el actor que hace de mi secuestrador se llama Robert LaSardo y sí, sus tatuajes son reales.

– Sueños relacionados con series de televisión: “Un sueño para no dormir”, “Si Borges se enterara de esto“, “Ritmos cubanos en el salón de actos“.

Anuncios

Acerca de cristina g. montero

Escritora y periodista con ganas de contar pequeñas historias. ¿Mi excusa narrativa? Los sueños que tengo, auténticos cuentos para divertir, hacer pensar, entretener. Ver todas las entradas de cristina g. montero

5 responses to “¿Quién dijo miedo?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: