El tiovivo mágico

Podría haber acudido a Internet y, en un momento, buscar una definición más concreta y real de lo que es exactamente un círculo y si es finito o infinito y si los puntos que lo forman son, qué se yo, finitos o infinitos. Pero quería explicarme de una manera digamos más honesta, más infantil, porque en cuestiones matemáticas y espacio temporales mi cerebro sigue siendo el de una niña de cinco años. De esta manera podréis entender cómo percibe mi mente el hecho de dar vueltas sin parar sobre un círculo, haciendo paradas en todos los puntos posibles. Lo percibo como si hubiera estado montada en un tiovivo que se convierte en un laberinto: un tiovivo mágico.

Si el caballito de madera donde estoy sentada comienza a moverse, le doy la espalda al Sol, y comienzo a sentir mucho frío. Y con el frío me transformo en otra persona; ahora soy un adolescente (un, no una) rebelde, fuerte, como mis personajes literarios preferidos: Huckleberry Finn, Kafka Tamura, Holden Caulfield… El caballito sigue dando vueltas, y me dispongo a volver mi cara hacia el Sol. Pero como el tiovivo es un laberinto,  no un círculo perfecto de puntos infinitos o finitos, el caballito se pierde. Vuelvo a ser yo, pero más temeraria de lo que me muestro normalmente, y a lomos de mi valiente corcel, entro en una sala llena de espejos y los rompo todos. Salimos sin un rasguño, mi caballito y yo.

El tiovivo sigue su curso, no me da tiempo a coger “carrerilla”, porque casi sin darme cuenta, buscando una salida al laberinto que en realidad es volver al mismo punto de partida, estoy de nuevo en un cruce de caminos. Y en esta ocasión es un cruce de caminos de verdad: al Este multitud de objetos, al Oeste todos los pensamientos, al Norte palabras encadenadas y en el Sur se encuentran los recuerdos. Mi caballo, que ahora sabe hablar, me dice: “Da igual el camino que escojas, todos te llevan al mismo lugar”.

Podríais pensar que en este sueño se simboliza el “círculo” de la vida, se analiza la antítesis del concepto del paso del tiempo, y le doy una explicación filosófica y metafísica a mis sueños. Pero… olvidaos de todo eso, he soñado que daba vueltas en un tiovivo, y el mareo me ha durado hasta que he podido probar el brebaje mágico de las mañanas: un café bien cargado.

Sueños relacionados:

Personajes rebeldes, autores desconcertados.

Vuelvo a Nueva York (in my mind).

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Acerca de cristina g. montero

Escritora y periodista con ganas de contar pequeñas historias. ¿Mi excusa narrativa? Los sueños que tengo, auténticos cuentos para divertir, hacer pensar, entretener. Ver todas las entradas de cristina g. montero

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