Pesadilla poco confortable

PULPO

Esta noche he perdido los cojines de mi casa. Yo no los he perdido, porque soy muy ordenada, pero han desaparecido. No me importaría, os confieso, que me ocurriera algo así, porque a veces me dan ganas de tirarlos por la ventana y renovar.

Pero también han desaparecido los de los sofás, y las almohadas. No nos podemos sentar, y dormir tampoco. De manera que he tenido que salir en busca de los cojines, porque eso es lo que se hace en los sueños, cambiar de escenario y esperar a que salgan en escena. Y los cojines han aparecido en una playa, custodiados por unos pulpos gigantes que duermen apaciblemente mientras toman el sol. Duermen, apaciblemente, pero son una auténtica amenaza. Pulpos gigantes, bestias capaces de engullirte de una atacada si intentas cogerles algún cojín.

Me acompaña mi hija Martina que, pese a mis advertencias, quiere tocar a los pulpos, se acerca a ellos, corretea a su alrededor, se tumba a su lado, y se acomoda en una almohada rellena de plumas de oca… ¿Que si se han despertados las bestias? No lo sé, he huido de allí aterrada, con mi hija en brazos protestando, y hemos puesto rumbo a Ikea.

Acerca de cristina g. montero

Escritora y periodista con ganas de contar pequeñas historias. ¿Mi excusa narrativa? Los sueños que tengo, auténticos cuentos para divertir, hacer pensar, entretener. Ver todas las entradas de cristina g. montero

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