La pequeña ciudad VIII

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Creía que la pequeña ciudad estaba terminada, que no escribiría más sobre ella. Aunque me despedí de Mateo prometiéndole que volvería, fue una despedida que entendí como definitiva. Creía que no me necesitaría, ni él ni los habitantes de la pequeña ciudad. Mateo tenía libros suficientes para contarles a los niños, y el resto de hábiles habitantes estaban ocupados con el asfalto, las lianas y la construcción de sus casas.

Pero esta noche he vuelto a soñar con la pequeña ciudad. Los viernes me levanto ligera como una pluma pero hoy he tenido la visita de todos los habitantes de la pequeña ciudad, y sinceramente, me he levantado agotada. Los pequeños seres han salido de mi cerebro uno a uno, por la nariz, y se han plantado en mi cama, se han acomodado en la almohada (alguno se ha quejado de lo dura qué es); también han utilizado sus lianas para llegar al suelo y tomar asiento en los libros que tengo apilados.

Son pequeños, pero juntos hacen mucho ruido y temía que mi marido y los niños se despertaran, pero claro, a lo mejor ha sido sólo un sueño. No estaba Mateo, ni los niños. Mis pequeños amigos me han contado que han estado muy ocupados construyendo la pequeña ciudad, y que mientras ellos trabajaban sus hijos se han convertido en seres más curiosos, gracias a los cuentos que les lee Mateo. Ahora son ellos los que quieren aprender. Ahora tienen más tiempo.

Y claro, me he comprometido a ayudarles, a partir de ahora les voy a proporcionar más libros, se los voy a leer, se los voy a contar, voy a escribirles historias, relatos y cuentos. Vamos a construir una biblioteca en la pequeña ciudad, justo enfrente del camino por el que a Mateo y a mí nos gusta pasear. Yo deslizaré el alquitrán con un sólo movimiento de mis dedos, y me volveré pequeñita para poder entrar en el nuevo edificio, y les regalaré todos los libros.

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– Categoría La pequeña ciudad.

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Acerca de cristina g. montero

Escritora y periodista con ganas de contar pequeñas historias. ¿Mi excusa narrativa? Los sueños que tengo, auténticos cuentos para divertir, hacer pensar, entretener. Ver todas las entradas de cristina g. montero

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