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Acerca de cristina g. montero

Escritora y periodista con ganas de contar pequeñas historias. ¿Mi excusa narrativa? Los sueños que tengo, auténticos cuentos para divertir, hacer pensar, entretener.

El chino

chino

Esta noche me he trasladado, como siempre, a una realidad paralela. En esta ocasión no estaba casada ni tenía hijos y compartía piso con mi amiga Carmen, y con el chino.

El chino es un señor mayor, procedente de una aldea remota, y casi único superviviente del hundimiento de una presa que ha sumido dicha aldea en las profundidades de un lago.

Cuando llego a vivir con ellos, el amable señor se presta, insiste, es más, se pone un poco pesado, con lavar mis cortinas y sábanas con una técnica especial. Se trtaslada, por una puerta mágica, al lago, para lavar mis cosas. Y lo que hace en realidad, además de devolvérmelas impolutas, es embrujarlas.

De manera que por la noche, entre mis sábanas y cortinas, tengo visiones extrañas. Como ver a una vecina en el balcón que abraza a un águila gigante con el que pretende salir volando.

– ¡Está usted loca señora!

Luego el anciano ha secuestrado a una familia con la excusa de venderle sábanas, claro que yo ya no sé si esto forma parte de mis visiones o no. Sueño dentro de un sueño.

Hay que ver con el chino, Carmela, ¿tú no vas a decir nada?

Ella no, ella desayunando impasible en la cocina. Así te atragantes.


Tarántula vs. escorpión

bichos

Bichos.

Esta noche me he trasladado a una casa con una habitación gigante. ¿Una casa nueva? Puede ser y, aunque en la habitación gigante dormimos todos juntos (marido, niños y yo, cero intimidad), en el sueño no me importa.

Es una habitación enorme, como una suite de un hotel, pero todo tiene trampa. Me encuentro danzando por el suelo, a un lado una tarántula, a otro, un escorpión.

Y me veo en la tesitura que me he preguntado alguna vez: ¿qué bicho es más fácil de esquivar? Yo creo que la tarántula, porque el escorpión se me antoja escurridizo, como si en cualquier momento fuera a hacer un movimiento imprevisto, cual serpiente.

Así que he saltado, pies descalzos, por encima de la tarántula sin problema y he ahogado al escorpión con una almohada. Sorry.

Sueños relacionados: 


Señor profesor

Hoy he soñado que volvía a la facultad, y mi profesor de literatura era Robert Downey Jr. 

Bueno, pues ya no creo que pueda añadir mucho más. Estoy muy cansada, las juergas son lo que tienen.

robert

 


Teatro de mierda

stage

No sé si sabéis que el actor Víctor Clavijo está recitando maravillas desde sus redes durante el confinamiento. Os lo recomiendo. Anoche me quedé pensando que hay personas que han aprovechado muy bien el tiempo durante estos días inciertos y quizás por eso he soñado con él.

En mi sueño me ha decepcionado, pero vamos por partes. Un primo mío me ha conseguido una entrada VIP para ir a casa de Víctor, que ha convertido en un teatro. Es como lo que hacemos de manera virtual, asomarnos a su casa para escucharle a través de las pantallas, pero en mi sueño es presencial. La casa a reventar; los de las entradas VIP podemos acceder también a un lago que hay en la casa y bañarnos. Me encuentro a mucha gente conocida.

Ya fresquita después del baño me dispongo a ver una representación de una obra. Los protagonistas: Víctor, que se dispone a sorprendernos de alguna manera; una chica joven, con cara enfermiza; una señora mayor con mirada sospechosa; y finalmente el demonio, que disimula su aspecto embadurnado de polvos de talco blancos.

Pero los personajes  se salen del guion. La chica se tira del escenario y se rompe el cuello, la señora es una zombie que amenaza con matarnos, y el demonio comienza a soltar mierda (literal) por todo el escenario. Olor a almendra amarga. Y Víctor impávido, no se ha movido. No nos ha protegido.

Menos mal que mi primo me ha sacado de allí volando (también literal).

Siempre me  gustaron las personas  que se ríen con los ojos.

 


Baila

bailar

Esta noche he acudido a una boda; he estado ayudando a prepararla.. o algo así. Se casa mi vecina, que en realidad ya está casada y tiene un niño. Pero en mi sueño se casa, con su “marío”, que llega tarde al evento.

Que no llega, que no llega, y ella esperando, y yo buscándolo por todas partes, pero desde mi ordenador, que tiene un sistema de búsqueda espía. Yo es que no me puedo mover de dónde estoy porque estoy haciendo pelucas con una impresora 3D. Son para la fiesta de después.

Es complicado lo de las pelucas. Y este hombre que no aparece. Hasta que por fin llega corriendo, vestido de militar (¿?).

Las pelucas no me han salido bien; son cintas de retales de telas. Da igual, acabamos con ellas puestas, mi vecina y yo, bailando hasta la madrugada.


Nunca me gustó la palabra cuarentena II (Maldita dulzura)

Nunca me gustó la palabra “cuarentena”, y menos decir “cuarentena de quince días”. He pasado un buen confinamiento, entrenada entre el instalarme en el presente y el alejar los miedos. No me ha ido mal.

No me he enfadado, ni siquiera he tenido que resignarme, me ha salido de manera natural. He convivido con adolescentes (tengo mérito), he trabajado (gracias a Dios más que nunca), he escrito (mirándonos el ombligo un poco aquí los autores), he bailado (que no pare la música), he leído (siempre) y he practicado yoga (calma).

Y ahora, que parece que podemos salir un poco y retomar algo la vida social me ha entrado pánico escénico. Yo digo que tengo síndrome de Estocolmo. Parece ser que es más propio decir “síndrome de la cabaña”. Además de costarme salir a la calle, me noto más tristona, apática, aturdida.

Hasta esta tarde, que mi tristeza ha pasado a enfado. Me voy a cagar aquí en quien no cumple las reglas del juego ni la distancia social… tanto pedir libertad y lo que vais a conseguir es retrasar más esa libertad para ir a ver a nuestros padres, encontrarnos con nuestros hermanos, amigos, por no decir ponernos en riesgo de nuevos contagios.

¿No os lo he contado? Ya se me ha pasado el enfado. Se acabó la tristeza, la apatía y el enfado. Unos días me ha durado, de lunes a jueves. Ni síndrome ni pánico ni nada. Tenía que ponerme a escribir.

Eso sí, la copa de vino me la voy a seguir tomando en casa, me vais a permitir.

Sueños relacionados:

Nunca me gustó la palabra cuarentena I.

Libertad VI.


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