Archivo de la categoría: Filosofía como eterna pregunta

Si quieres (Libertad IV)

Si quieres puedes robarme la energía, y darme ese calor asfixiante con el que mis pasos se hacen más pesados. Puedes hacerlo, si quieres.

Si quieres pinta con negro las sombras que me rodean, si quieres yo cierro los ojos y no noto la diferencia. Puedes hacerlo. Puedes taparme la boca y la nariz y obligarme a dejar de respirar. Puedes cruzarte en mi camino y hacerme tropezar, si quieres. Puedes ahogarme, si quieres puedes ahogarme.

Pero no aparezcas en mi sueños, porque me robas la libertad y eso no te lo consiento.

Sueños relacionados:

– Libertad I, II y III.

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La nada II

– Tengo miedo.

– ¿De qué tienes miedo?

– De la nada.

– Pero la nada no hace nada.

– Sí, la nada me provoca miedo.

– Pero eso es imposible porque la nada no encierra ningún sentimiento, como tampoco es nada ni provoca nada.

– A mí me da miedo, miedo de no sentir nada.

– Entonces puede que la nada no exista, en el momento en el que le tengas miedo.

 
Sueños relacionados:

La nada.


La muerte II

Hay muertes que no terminas de encajar nunca; no saben qué lugar de tu cerebro ocupar y van dando vueltas por tu memoria sin descansar. Hay otras que terminan asentándose, hay muertes que terminan muriendo y te dejan el recuerdo más o menos triste de quien se ha ido. Pero hay otras muertes que siguen vivas, que provocan una ausencia casi tangible, que siguen marcando después de muchos años el carácter y los actos de quiénes se quedaron aquí.

No sé qué ocurrió con las gafas de Diego, no sé si alguien las conserva y las toca de vez en cuando. O puede que se perdieran, o que se rompieran. Nunca me he atrevido a preguntar, en realidad no quiero saberlo. Cuando veo a algún niño pequeño con gafas siento un sentimiento agridulce, mezcla de ternura y rabia; las recuerdo verdes, aunque puede que fueran azules, o rojas. Puede que las siga teniendo él, al fin y al cabo en mis sueños aparece con ellas puestas.

Sueños relacionados:

La muerte.


Futuro

Estamos todos unidos por un hilo invisible; cuando sientas la necesidad, tira de él.


Dostoievski

 Iván Fiódorovich, Karamázov maldito, dice que los disparates “son muy necesarios en la tierra. El mundo se sostiene sobre disparates, y sin ellos quizás nada sucedería en el universo. ¡Nosotros sabemos lo que sabemos!”

Y a mi me preocupa estar de acuerdo con Iván Fiódorovich porque “no comprendo nada; ahora no quiero comprender nada. Quiero atenerme al hecho. Hace tiempo que he decidido no comprender. Si pretendo comprender alguna cosa, enseguida cambio el hecho, y he decidido atenerme a él…”.

Karamázov malditos.


En el centro del mundo

Esta noche he visitado un lugar que me ha cautivado; era un gran espacio delimitado por columnas gigantes, una gran sala presidida por círculos negros pintados en el suelo, de diferentes tamaños. Y allí acudían gentes de otro tiempo; he podido ver a algunos mujiks que habían guardado el secreto de su sabiduría. Habían hecho creer a sus terratenientes que eran analfabetos, torpes, pero ahora proyectaban toda su sabiduría escondida, en los agujeros negros del suelo de aquel lugar, quizás un templo. Un templo al que yo he acudido y que me ha cambiado para siempre. Allí he visto a aquellos hindúes sabios que susurraron al oído de Buda todo su saber; y a los zíngaros y gitanos y a los nómadas de todos los siglos.

Yo he imitado a todos ellos, me he tumbado en uno de los círculos negros, boca arriba, y me he sentido en comunión con su energía. Alguien me ha cortado un dedo y, como he aguantado muy bien el dolor (no he sentido dolor), me han regalado un collar de plata. Y me he sentido muy fuerte. Quiénes más me han llamado la atención por su presencia imponente han sido los miembros de una tribu africana, negros como el color de los círculos negros del suelo. Cuando pienso en la raza negra siempre la asocio a una gran fuerza interior, la primera fuerza que tuvimos los seres humanos. Y así, me he convertido en una mujer negra, y me he ido con ellos, a otro lugar, más fuerte que nunca.

Sé que a partir de ahora volveré a esta templo en más de una ocasión.


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