Archivo de la categoría: Grandes disparates

Señor profesor

Hoy he soñado que volvía a la facultad, y mi profesor de literatura era Robert Downey Jr. 

Bueno, pues ya no creo que pueda añadir mucho más. Estoy muy cansada, las juergas son lo que tienen.

robert

 


Teatro de mierda

stage

No sé si sabéis que el actor Víctor Clavijo está recitando maravillas desde sus redes durante el confinamiento. Os lo recomiendo. Anoche me quedé pensando que hay personas que han aprovechado muy bien el tiempo durante estos días inciertos y quizás por eso he soñado con él.

En mi sueño me ha decepcionado, pero vamos por partes. Un primo mío me ha conseguido una entrada VIP para ir a casa de Víctor, que ha convertido en un teatro. Es como lo que hacemos de manera virtual, asomarnos a su casa para escucharle a través de las pantallas, pero en mi sueño es presencial. La casa a reventar; los de las entradas VIP podemos acceder también a un lago que hay en la casa y bañarnos. Me encuentro a mucha gente conocida.

Ya fresquita después del baño me dispongo a ver una representación de una obra. Los protagonistas: Víctor, que se dispone a sorprendernos de alguna manera; una chica joven, con cara enfermiza; una señora mayor con mirada sospechosa; y finalmente el demonio, que disimula su aspecto embadurnado de polvos de talco blancos.

Pero los personajes  se salen del guion. La chica se tira del escenario y se rompe el cuello, la señora es una zombie que amenaza con matarnos, y el demonio comienza a soltar mierda (literal) por todo el escenario. Olor a almendra amarga. Y Víctor impávido, no se ha movido. No nos ha protegido.

Menos mal que mi primo me ha sacado de allí volando (también literal).

Siempre me  gustaron las personas  que se ríen con los ojos.

 


Baila

bailar

Esta noche he acudido a una boda; he estado ayudando a prepararla.. o algo así. Se casa mi vecina, que en realidad ya está casada y tiene un niño. Pero en mi sueño se casa, con su “marío”, que llega tarde al evento.

Que no llega, que no llega, y ella esperando, y yo buscándolo por todas partes, pero desde mi ordenador, que tiene un sistema de búsqueda espía. Yo es que no me puedo mover de dónde estoy porque estoy haciendo pelucas con una impresora 3D. Son para la fiesta de después.

Es complicado lo de las pelucas. Y este hombre que no aparece. Hasta que por fin llega corriendo, vestido de militar (¿?).

Las pelucas no me han salido bien; son cintas de retales de telas. Da igual, acabamos con ellas puestas, mi vecina y yo, bailando hasta la madrugada.


No llores por mí Argentina

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Sin tener absolutamente nada de base histórica, hoy he tenido un sueño de exilios y encuentros. He sido testigo de cómo un amigo mío descubría que su padre, ya fallecido, tenía un hermano que se exilió a Argentina.

También ha fallecido el hermano, y un hijo, de nuestra misma edad y conocedor de la historia, vuelve a España para conocer a su primo. Quien dice vuelve a España dice emprende un camino lleno de dificultades.

¿Y yo? Yo como os digo sólo soy testigo del asunto. Voy volando de un sitio a otro con la facilidad que no tienen ellos. De repente estoy en España, en el salón de mis padres concretamente, viendo cómo mi amigo le pregunta a su madre: “¿Tú sabías que papá tenía un hermano exiliado en Argentina?”. Sí lo sabe la muy lista, pero lo niega, ella sabrá por qué.

De repente estoy en Argentina, viendo cómo el primo llega a un puerto, acompañado  de una anciana, para embarcar rumbo a su destino. Antes una fiesta de despedida, una especie de verbena organizada por la anciana, que es como la líder espiritual del lugar… también hay una niña pequeña que lo va a echar mucho de menos, una prima quizás. Muchos tópicos en mi subconsciente me estoy dando cuenta.

Lo que no ha habido es un “no llores por mí Argentina”, no llega a tanto el tópico en mi cerebro dormido. Abrazos, camisas blancas remangadas, un barco. Y una vez que llega a España,  el encuentro entre los primos. Final feliz.


Traviesos y poderosos

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Hoy he soñado con mi buen amigo virtual Jesús Castells, autor del libro Jossdeputaaa!!! Me han “echao”!

No los hemos pasado mal, la verdad. Al principio hemos tenido que lidiar con mi hijo pequeño, que tiene que caminar varios kilómetros todos los días para ir al cole, y acaba agotado. La casa de Jesús sí está al lado del colegio en cuestión por lo que el niño duerme la siesta todos los días allí. En un momento dado, Castells y su mujer Marta me proponen que nos vayamos a vivir a su casa, para evitar las caminatas diarias. No sé yo.

Desde luego su casa es diáfana, y me ofrecen un espacio enorme que puedo decorar a mi gusto… pero pronto me aburro de esta situación y le propongo dejar al niño con una canguro y escaparnos a pasarlo bien.

Nos hemos colado en una boda. Al principio iba todo bien, divertidos, bebiendo champán y bailando. Nos sentíamos guapos, sexis, poderosos y traviesos. Pero íbamos tan elegantes que hemos empezado a llamar la atención. Si es que no se puede tener tanta clase. Desenmascarados pues podemos decir a los de la boda… “Jossdeputaaa!!! Me han “echao”!

Foto de Marta Aparicio.


El del tabaco, el Cadillac y el paquete de kleenex

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Hoy he ido a un centro comercial bastante particular. Porque tenía dentro un estanco y estaba abierto sólo por eso. El resto de tiendas cerradas. Y mi subconsciente, que debe estar volviendo a pensar en fumar, me ha enviado allí. En este extraño lugar me he encontrado a una chica muy embarazada con la cara de Aidy Bryant, que me pide que la lleve en coche a casa. Por lo visto es mi vecina.

Me ha costado decidirme, pero he pensado que si me para la policía, ahora que sólo puede viajar una persona en un vehículo, entenderán que mi vecina está embarazadísima. Al salir en batería un coche que viene a toda velocidad choca contra nosotras. La carrocería del mío destrozada, la embarazada bien, gracias. El chico que conduce se baja en plan chulo y yo me obsesiono con hacer fotos a los daños antes de que se vaya… ya veis que poco práctica. Muchas fotos a mi coche pero le dejo ir sin haber hecho parte amistoso.

Además me doy cuenta de que me ha robado la cartera. Hay que localizarlo. No creo que sea difícil encontrar al dueño de un Cadillac clásico blanco, no es un coche común donde vivo.

Pero Aidy ha estado más lista que yo y ella a su vez le ha robado un paquete de kleenex. Sin puertas pero con sensación de triunfo nos vamos a casa.

En serio, estoy pensando volver a fumar.


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