Archivo de la categoría: La pequeña ciudad

La pequeña ciudad VII

pequeña ciudad

Mateo me ha visitado esta noche después de tanto tiempo, me ha regañado. Dice que tengo muy abandonada la pequeña ciudad. Yo le he explicado que no tengo demasiado tiempo para atenderla, y se ha ido triste.

Tiene razón, tengo que buscar tiempo para seguir construyendo junto a él la ciudad, y ordenar su casa, y regalarle libros, para que él pueda seguir contándole cuentos a los niños que allí viven.

SUEÑOS RELACIONADOS:

– Categoría “La pequeña ciudad”.

Anuncios

La pequeña ciudad VI

Me pregunto si el hotel de pasillos interminables con el que he soñado esta noche contiene aquellos recuerdos de las cosas que no he vivido. Intento abrir puertas que desaparecen, no hay cosa que odie más que un laberinto (aunque yo no odio nada). Busco una habitación determinada, me han susurrado al oído el número, pero no lo encuentro, no la encuentro, no tengo ese recuerdo.

Creo que el hotel de pasillos interminables es una parte de mi cerebro, y está un poco desordenado porque Mateo ha estado por allí sin mi permiso, le gusta dar paseos por mis recuerdos cuando sale de la pequeña ciudad.

Sueños relacionados:

Categoría la pequeña ciudad.


La pequeña ciudad V

Pero a veces Mateo se pierde de camino a casa, y sale de la pequeña ciudad, y dirige sus pasos hacia el centro de mi cerebro y se sienta con la mirada perdida, en medio de la oscuridad, esperando que a que yo le devuelva algo de luz. De nuevo me hago pequeñita y me siento a su lado, le doy la mano y me pide que le lleve a conocer algunas partes de mi mente que todavía no nos hemos atrevido a explorar. A veces pasamos miedo, otras nos envuelve un halo de nostalgia.

En la pequeña ciudad echan de menos a Mateo, el contador de cuentos, pero cuando vuelve nadie se lo demuestra. Simplemente la pequeña ciudad vuelve a funcionar.

Sueños relacionados:

Categoría “La pequeña ciudad”.


La pequeña ciudad IV

Ahora Mateo se dedica a cuidar de los niños de los habitantes de la pequeña ciudad. Como siguen muy atareados subidos a sus lianas y construyendo sus casas, no tienen tiempo para leerles cuentos a sus pequeños. Todas las tardes, justo a la hora del té, los pequeños se dirigen a casa del contador de cuentos, que les espera es su casa a medio terminar, y que no estará lista hasta que todas las historias sean contadas.

Cada noche, cuando Mateo recoge sus libros de cuentos y los coloca en la librería, observa que su casa está más completa. Hay más sombras, más juegos de luz, las paredes están pintadas, y cada vez tiene más libros. Sus fotos están enmarcadas. Soy yo la que completa su casa, y su vida y sus cuentos, pero él no lo sabe. Cree que es magia. Quizás tenga razón.

Sueños relacionados:

Categoría La Pequeña Ciudad.

 


La pequeña ciudad III

Cuando Mateo vuelve a la pequeña ciudad sigue sin saber utilizar las lianas, pero ya no le importa.

-Sueños relacionados en la categoría La pequeña ciudad.


La pequeña ciudad II

Había un hombre triste en la pequeña ciudad, porque no sabía utilizar las lianas que había colgadas por todas partes. Y al no tener la suficiente habilidad, nada podía hacer para ayudar a sus vecinos a terminar de construir la pequeña ciudad.

Andaba el pequeño hombre triste taciturno por las calles a medio hacer. A veces se le iluminaba la cara al cruzarse con algún amigo que parecía necesitar ayuda:

–          ¿Quieres que pinte la fachada de tu casa?

–          Sí, sería genial que te subieras a una liana y pintaras el tejado de mi casa.

–          Lo siento, no puedo subirme a la liana.

–          Entonces déjalo, ya me ocupo yo de pintar el tejado de mi casa.

Apesadumbrado seguía deambulando el hombrecito por la pequeña ciudad. Esquivando a los hombres voladores que parecían querer atropellarle a propósito con sus lianas. O al menos eso es lo que pensaba él. Yo, que los observo desde otra perspectiva, creo que están demasiado ocupados para jugar a los atropellos. Pero me conmueve la melancolía del pequeño hombre triste. Se llama Mateo, y me mira suplicante. Yo sé lo que quiere; le gustaría salir de la pequeña ciudad, y recorrer libre algunos de los rincones de mi mente. Yo creo que es peligroso, porque puede perderse en algún lugar demasiado triste u oscuro. Como en aquel recuerdo en el que se me apareció el demonio y me sumergí en una oscuridad total. No creo que él sólo pudiera salir de ese “rinconcito” tan negro.

Mateo me sigue mirando y me pide que le acompañe. No puedo negarme; realmente no tengo otra cosa mejor que hacer, tengo toda la noche por delante. Cuando me convierto en diminuta le cojo de la mano, y juntos nos adentramos en otras pequeñas ciudades construidas a base de recuerdos, y de sueños.

Sueños relacionados:

La pequeña ciudad.

Más cerca de Orión de lo que creemos.


A %d blogueros les gusta esto: