Archivo de la categoría: Ofidiofobia

Ofidiofobia IV

Tengo que reconocerlo de una vez por todas, abiertamente: Me dan miedo los animales. Los animales en general y las serpientes en particular. Ayer, mientras paseaba tranquilamente por los alrededores de mi casa, me crucé con unas inocentes ovejitas, algunas de ellas con campanitas y todo colgadas del cuello. Pero pese a la imagen bucólica yo juraría que me miraban desafiantes. De manera que me cambié de acera, muerta de miedo.

Esta noche he soñado con las ovejas. Me miraban, y sus ojos brillaban, con una luz verde, y de su boca salían lenguas de serpiente. Yo le preguntaba a quiénes se cruzaban por mi camino: “¿Habéis visto eso? Las ovejas se están convirtiendo en serpientes”. Pero me han tomado por loca, ¡qué impotencia! Una vez ingresada en un manicomio blanco y verde, me ha hecho una visita el pastor de las ovejas; sus ojos brillaban, con una luz verde, y de su boca salía una lengua de serpiente.

Sueños relacionados:

Categoría Ofidiofobia.


Ofidiofobia III

 

 

 

 

 

 

 

Esta noche me he ido de cabeza al futuro. A un futuro donde tenemos que luchar contra criaturas monstruosas: serpientes gigantes con cara de caballo. No, con cara de burro, no con cara de león. ¡Ah! Es que les cambia la cara. Pero el cuerpo y el tamaño no; serpientes gigantes.

¡Qué miedo! Estoy en una especie de nave espacial, que en realidad es mi casa o una residencia de estudiantes, o es que yo tengo una familia muy grande. Porque la “nave-casa” tiene muchas habitaciones de las que salen serpientes gigantes con cara de caballo. Y no hay una sola donde puedas resguardarte. Por mucho que cierres la puerta siguen apareciendo los temibles monstruos.

Hay una manera de acabar con ellas, con las serpientes con cara de león; si les echas azúcar glas a los ojos se desintegran. Estamos provistos, tenemos unas pistolas muy modernas a las que echamos azúcar, ellas mismas trituran los granos y espolvorean a las serpientes. Tienen capacidad para un kilo de azúcar, pesan, pero merece la pena cargar con ellas. Cuando consigues apuntar a los ojos de las “criaturitas” del futuro, es muy divertido ver cómo se convierten en una especie de burbuja de algodón dulce, explotan y… mi “nave espacial- hogar” parece ahora la casa de Tarta de Fresa.

Sueños relacionados:

Ofidiofobia.

Ofidiofobia II.


Ofidiofobia II

Me gusta (las serpientes no me gustan), me gusta poner música a todo volumen en el salón y dar botes como si me hubieran dado una descarga eléctrica. Muevo el culo, muevo las caderas… y los brazos como si fueran las aspas de un helicóptero. Una de las canciones que más he bailado este verano en la intimidad de mi salón ha sido Rain over me, de Marc Anthony y Pitbull. Ayer decidí ver el videoclip y me llevé un susto: Muy bien Marc, con su copita en la mano y sus gafas de sol; en su línea Pitbull con su media sonrisa y sus gafas de sol… de repente ¡una chica jugando con una serpiente! Les parecerá muy sensual, pero a mí no-me-gus-tan-las-ser-pien-tes.

Y con esa idea me he acostado y con serpientes he soñado. En una casa en medio del desierto se han colado varias boas y culebras; están en el conducto del aire acondicionado. En realidad es fácil acabar con ellas, porque al empujarlas con un palo salen al exterior y se desintegran en contacto con el aire. Sólo queda de ellas la piel. En el sueño es así. ¿Sabéis quiénes se han ofrecido a ayudarme? Sí, Marc y Pitbull: “Quitaos primero las gafas de sol, que no vais a ver nada”. Las intenciones buenas, el resultado, nefasto. Han llegado a la conclusión de que con el palo era mejor hacer una coreografía. Los he dejado bailando con su movimiento de hombros particular; me han servido de poca ayuda, pero ritmo tienen. Me imagino que ya habréis “pinchado” en el link de Rain over me, hacedlo, bailad y ¡disfrutad del fin de semana!

Sueños relacionados con serpientes: Ofidiofobia I, Carcajadas y mucho más.


Ofidiofobia

Serpientes, serpientes de nuevo por todas partes, y ¿por qué nadan tan rápido?


A %d blogueros les gusta esto: