¿Misterio resuelto?

Esta noche he hablado con el espíritu de Marilyn Monroe, que me ha pedido que resuelva su asesinato. Porque fue un asesinato (u homicidio) su muerte, me ha confesado. La clave, por lo que estamos muy contentas, es que hemos descifrado el misterio de su fallecimiento. Pero no me preguntéis, que no me acuerdo qué paso. Pero estamos muy contentas.

Hemos ido a un pueblo dedicado a ella y el encargado del museo nos ha ayudado. Entre papeles y fotos estaba la clave. Y lo hemos celebrado en una caseta de feria (tipo caseta de Sevilla). Nadie la veía, porque iba yo acompañada de su espíritu. Allí nos hemos encontrado con unos amigos míos que han tenido un niño; un Playmobil. En serio, un Playmobil. Y se les ha perdido entre tanto jaleo, y búscalo tú entre tanta gente. Un poco triste todo porque seguro que lo han pisoteado.

Al final la Monroe, su espíritu y yo, nos hemos vuelto con el del museo, un señor mayor que nos ha invitado a algodón de azúcar.


Espejos

No me obsesiona mi imagen… no al nivel de ser lo prioritario en mi vida, «nivel adolescente» (sé por qué lo digo, maternidad obliga) . No me quita el sueño aunque me gusta cuidarme y ser fiel a mi estilo.

Hasta ahí bien, pero esta noche no he parado de mirarme en varios espejos. He emprendido una caminata enorme de la mano de Antonio Banderas. Sí, en mi sueño es íntimo amigo mío, y me llevaba de la mano por Málaga para enseñarme el Soho y a un cine para ver la presentación de una película. Sigo soñando, después de tantos años, que voy a ruedas de prensa a cubrir algún estreno.

Pero en esta ocasión mi obsesión era mirarme en cada espejo con el que me cruzaba; y algún espejo me devolvía a una Cristina con el pelo largo, otras corto, otras iba vestida de gala, otras con vaqueros y camiseta. Creo que este sueño tiene que ver con que me acosté anoche pensando en qué me iba a poner hoy. He optado por la camiseta.

Buena compañía Antonio en los sueños, muy motivador, no es la primera vez.


Animales fantásticos

Y otras criaturas, parafraseando la saga de J. K. Rowling.

Hoy he tenido una auténtica pesadilla con un animalito aparentemente inofensivo. En mi dormitorio ha aparecido un pequeño escarabajo hecho de piezas de lego que al principio he admirado por creer que era una creación de mi hijo pequeño. «Mira que apañado», he pensado.

Cuando el bicho en cuestión ha comenzado a moverse he seguido la lógica y creído que le habían añadido un motorcito. Pero cuando se ha metido entre el pantalón del pijama y me ha mordido en fin… me he empezado a preocupar. Y como los sueños paralizantes, yo sentía que no me podía mover, mientras el escarabajo de lego sigue subiendo y se hace cada vez más grande.

Tiene antenas y dientes.


El 11 del 11

Tengo un grupo de amigos que son un tesoro. Nos conocemos desde hace más de veinte años y hemos pasado muchos momentos de nuestras vidas juntos. Bodas, niños, enfermedades e incluso divorcios.

Muchas juergas y muchas risas. Los quiero, les tengo absoluta devoción. Una vez al año, el 11 del 11, nos vamos todos juntos de viaje (sin niños), y a finales de febrero nos reunimos con nuestros hijos (una «jartá» de niños y adolescentes).

Pero esta noche nos hemos matado… literalmente. No puedo ver series de asesinatos; nos hemos embarcado en charcos de sangre, golpes, puñaladas. Yo sobre todo he estado limpiando escenas del crimen para no calentar el ambiente, pero ni por esas. En un cuarto de baño, una que no voy a nombrar, ha estampado contra un espejo a su ex. Como una ninja con coreografía y todo, lo ha levantado por los aires y… ¡bimba!

También recuerdo guardar sin descanso sudaderas llenas de sangre, conforme lo estoy escribiendo entiendo lo de las sudaderas… ¿por qué tantas? Eso queda entre nosotros. Recuerdo muchas carreras también, agotador, y esquivar cuchilladas; no me puede dar más grima pensar en cuchillos y rajas en el cuello.

Yo si me dedicara a esto, con pistolas. Y puñetazos.

Bueno, ya me podéis dar por loca, gracias: «Porque tengo la culpaaaa, porque la culpa es mía, porque la fatiguita que tú has pasao no la merecías».


Hope

Creo que soñamos para recordarnos que tenemos esperanza. Y entre esos pliegues que se forman entre realidad y ficción, si escuchamos atentamente, nos llegan mensajes claros. Como cuando pretendemos escuchar a Dios.

Tengo en mi cabeza un papel de libreta arrugado, contiene seis recuadros y tres líneas. Las líneas representan el cariño de mis hijos, a veces más delgadas otras menos, pero nunca se desdibujan del todo. Y en los cuadros tesoros: lectura, trabajo (en mi caso el oficio de la escritura), respiración pausada (no me atrevo a llamarlo meditación), capacidad de concentración, capacidad de ausentarme, dormir.

Últimamente visualizo el papelito antes de soñar.

¿Y si cuando el Sol se fusione con la Tierra habremos sido capaces de poblar otros sistemas? A lo mejor entonces el ser humano no se extingue.


Me salvas

Siempre digo que mi subconsciente tiene forma de serpiente, pero empiezo a pensar que también es ése que aparece de vez en cuando para abrazarme y reconfortarme.

Porque no es real, porque no se parece ya a nadie, y sin embargo vuelve y me hace estremecer. Yo lo he creado, es mi subconsciente, que es serpiente cuando quiere escapar y hombre cuando abraza.

Bienvenido seas, cuando quieras. Recordarte me hace fuerte.


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