¿Vacuna o droga?

Ayer os comenté que os iba a contar una pesadilla que he tenido. Los escenarios varios; una discoteca, una urbanización residencial, un laboratorio. Y como aderezo la obsesión de mi subconsciente con “28 días después”. De verdad, qué insistente.

En mi sueño han descubierto una vacuna para el coronavirus. ¡¡Bieeeeen!! Pero un científico y yo nos damos cuenta que los efectos secundarios son horribles. Estamos con un niño que empieza a notar picores insoportables en los ojos, su cara cada vez más roja y el comportamiento errático. Bueno, el comportamiento tipo zombi caníbal. Lo vamos persiguiendo por una urbanización para que no muerda a nadie. Por cierto que nadie nos hace caso, nadie se cree que la vacuna es tan peligrosa.

Nos vamos a un laboratorio para intentar robar la vacuna y allí nos damos cuenta de que hay personas a las que les hace el efecto zombi y a otros les afecta como si hubieran tomado alguna setita. Hemos visto a dos compis del laboratorio drogados y muertos de risa. Los perseguimos a una discoteca a la que se van corriendo y les intentamos hacer ver los peligros de la nueva vacuna, pero ellos pasan, están felices, bailando los “Colores” de JBalvin.

¿Y si nos arriesgamos y la probamos?


A propósito del Día del Libro, ¿jugamos?

No es que me haya quedado sin historias, de hecho hoy he tenido una pesadilla que os contaré mañana. Pero, a propósito del Día del Libro, he hecho una selección de algunos artículos al respecto. Votad el que os guste más.

Martina lee a Alberti.

Mi refugio. 

Hambre de lectura.

Tercer embarazo (A propósito del día del libro).

¿Puede un libro cambiarte la vida?

Ausente. 

 

 


Kill me

mika

Nada más angustioso que alguien amenazador quiera entrar en tu casa. Una casa que no es mi casa, ni con mis circunstancias reales.

En mi casa soñada comparto vivienda con dos personas más, un hombre y una mujer. Parece que somos compañeros de trabajo. Y sabemos que un hombre quiere entrar y matarnos a los tres. Lo curioso es que el hombre tiene la cara de Mika, ¿conocéis a Mika? Es que es lo contrario a amenazador. Su cara, su música, desprende positividad.

Así que, aunque mis compis están muertos de miedo, yo no lo estoy tanto. Un poquito de vértigo sí que tengo, y nos afanamos en apuntalar la puerta con maderas y clavos, a hacer una serie de trampas… algo así como la versión psycho killer de “Sólo en casa”.

Pero de todas formas consigue entrar, estamos los tres en una habitación, y yo consigo echarles fuera y quedarme con la versión psicópata de Mika sola en dicho cuarto. Y le clavo una jeringuilla con veneno en el cuello, aproximándome a él con cuidado. Como un guepardo atacaría a un cocodrilo, acercándose sigilosamente por detrás… esto último lo he visto en un documental.


No llores por mí Argentina

ojodebuey

Sin tener absolutamente nada de base histórica, hoy he tenido un sueño de exilios y encuentros. He sido testigo de cómo un amigo mío descubría que su padre, ya fallecido, tenía un hermano que se exilió a Argentina.

También ha fallecido el hermano, y un hijo, de nuestra misma edad y conocedor de la historia, vuelve a España para conocer a su primo. Quien dice vuelve a España dice emprende un camino lleno de dificultades.

¿Y yo? Yo como os digo sólo soy testigo del asunto. Voy volando de un sitio a otro con la facilidad que no tienen ellos. De repente estoy en España, en el salón de mis padres concretamente, viendo cómo mi amigo le pregunta a su madre: “¿Tú sabías que papá tenía un hermano exiliado en Argentina?”. Sí lo sabe la muy lista, pero lo niega, ella sabrá por qué.

De repente estoy en Argentina, viendo cómo el primo llega a un puerto, acompañado  de una anciana, para embarcar rumbo a su destino. Antes una fiesta de despedida, una especie de verbena organizada por la anciana, que es como la líder espiritual del lugar… también hay una niña pequeña que lo va a echar mucho de menos, una prima quizás. Muchos tópicos en mi subconsciente me estoy dando cuenta.

Lo que no ha habido es un “no llores por mí Argentina”, no llega a tanto el tópico en mi cerebro dormido. Abrazos, camisas blancas remangadas, un barco. Y una vez que llega a España,  el encuentro entre los primos. Final feliz.


¿Te acuerdas de dónde vivías antes de nacer?

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Hoy comparto con vosotros un extracto de LOLA Y EL DRAGÓN en el que llevo unos días pensando… me acuerdo de cuándo lo escribí, y visualizo de vez en cuando a Lola, con un chubasquero de lunares de colores, esperando a que la recoja su dragón.

Los dibujos pertenecen a unos bocetos que hizo mi hija mayor y que inspiraron la portada del libro.

 

Ya estaba todo arreglado, Lola podía prepararse para partir al lugar donde vivió antes de nacer. ¿Y cómo avisar a su amigo para que viniera a buscarla? Con Dragón era difícil comunicarse; nunca se sabía cuándo iba a aparecer o cómo hacerle llegar algún mensaje. 

Llegó la noche y la niña estaba muy nerviosa, le costó mucho conciliar el sueño, pensando en la aparición de aquel gigante rojo, y en la posibilidad de volar, y sobrevolar las casas de sus amigos, el colegio… Se quedó dormida mirando de nuevo el juego de luces que formaban una estrella en la pared de su cuarto, una luz tenue que ella creía se convertiría en la más brillante. Se relajó con ese pensamiento, y con el sonido de la lluvia, que le encantaba. Parecía, o al menos eso creía ella, que las gotas de lluvia caían a propósito sobre la barandilla de hierro de su ventana para componer una melodía de invierno.  

 

“Lola y el Dragón. ¿Te acuerdas de dónde vivías antes de nacer?”, de venta en Amazon (versión Kindle y tabla blanda)


Érase una vez

Una mujer con un cutter en la mano.


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