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Alohomora

Baste decir que estoy viendo Harry Potter con mi hijo pequeño para que tenga sentido soñar con hechizos como el de “alohomora”. Sirve para abrir puertas, por cierto.

Y yo esta noche, varita en mano, he abierto varias puertas; cada una me ha llevado a un escenario diferente, distintos sueños.

El primero me ha dado mucho vértigo porque hemos cogido (muchas personas muchas muchas) un ascensor que sobrevolaba un río. Sin ninguna protección, todavía tengo agujetas de apretar las piernas para hacer equilibrio y no caerme.

“¡Alohomora!” Mi médico de cabecera (que siempre digo que se parece a Buenafuente) me ha invitado a la lectura del pregón del Carnaval de Cádiz. No sé si existe tal evento, pero, ¿en serio? Si no tiene nada de gracia (mi médico, no Buenafuente). En fin… “alohomora”.

De compras en un centro comercial, ¡¡¡alohomora!!! Fuera, fuera; abre otra puerta.

Nadar entre orcas también da vértigo, pero me puede la necesidad de sumergirme dentro del agua. Ese silencio que anestesia un poco; los sonidos se amortiguan, como ocurre con la nieve. Cuando buceo ese silencio me quita el miedo, y esa sensación la he tenido soñando. Aquí me quedo, ¿cuál es el hechizo para cerrar la puerta?


Desde las alturas se ve todo mejor

cuerda

Hoy le he estado contando a Maruja Torres todo lo que escribo… libro, cuentos, blog. La he agobiado un poco porque andábamos en una caseta de feria (perezón, perezón) y ella tenía ganas de juerga.

Me han recomendado cambiar de caseta de una manera diferente, cogiendo un ascensor mágico. Pero el ascensor me llevaba a un pueblo laberíntico del que no era capaz de salir. Cuando volvía a ver la puerta del ascensor, lo intentaba de nuevo, pero cual teleférico, con vértigo incluido, me dejaba en el mismo pueblo. En el pueblo elaboran turrón, pero a mí no me gusta el turrón. Ni las casetas de feria así en frío, sin anestesia.

Pero he conseguido volver, Maruja bien, más amable conmigo; ahora tengo que buscar a Hugo, un buen amigo del que no sé nada desde hace más de diez años. Hoy he estado buscándolo en redes, pero ni rastro. De vez en cuando aparece en mis sueños, esquivo.

Hay confeti por todas partes, porque las ferias son coloridas, o deberían serlo. Yo me subo a los cables del ascensor-teleférico a hacer acrobacias, pero me convierto en bloque de hielo. Desde las alturas se ve todo mejor, aunque sea en proceso de congelación.

 

(Imagen: The Walk).


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