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Ese cuerpo

Le he dado caña al cuerpo esta noche; será porque en este estado mezcla de pandemia, edad, y circunstancias varias, me hallo inmersa en un estado de cuidado del cuerpo sin precedentes. En mi cabeza, claro, porque no siempre cumplo lo que me propongo.

Yoga (recomiendo), no alcohol, no procesados, no abusar de la pasta. Brazo roto, cansancio… estoy además tomando un complejo vitamínico.

Mi subconsciente, la serpiente, se siente atrapada, harta de mí. Me ha enviado esta noche señales; “baila maldita, baila”. Cómo ha sudado ese cuerpo esta noche, bailando, como si estuviera en el Ultra Music Festival con, no sé, con David Guetta.

Cómo ha disfrutado ese cuerpo esta noche, dando saltos con mi marido, al que últimamente trato desde el sofá y dando paseítos para mantenernos en forma. Y he bebido muchos chupitos, muchos, sin tener resaca esta mañana porque ha sido un sueño. Cómo me conoce mi subconsciente; después de una semana tristona me manda a bailar y a castigar ese cuerpo.

Hoy es viernes, está lloviendo y el toque de queda se mantiene a las diez. Lo siento serpiente, no te puedo sacar, si quieres nos asomamos por la ventana, ponemos música y bailamos dando saltos. Y la primera cerveza la abrimos en un rato.

¡Dale!


Uptown Funk

Bailemos Uptown Funk. He intentado durante toda la noche imitar el movimiento de hombros de Bruno Mars. En mi sueño se me daba muy bien, pero ahora que estoy despierta y observo de nuevo el vídeo me doy cuenta de que no lo he conseguido. No importa, le voy a dar a play y a bailar.

 


14 de febrero. One Billion Rising

onebillion

A veces los sueños…

Hoy me ha ocurrido algo alucinante. He ido a cubrir una rueda de prensa y al final del acto, la presentación de un libro, nos han hecho una petición. A todos los asistentes nos han pedido BAILAR. Pese al desconcierto inicial, y pánico escénico de muchos, hemos creado un ambiente lleno de energía. De repente un gran salón de actos a rebosar ha bailado, se ha expresado. He visto como chicos jóvenes sacaban a bailar a señoras mayores, he visto como se ha formado un tren, alguien me ha cogido de la cintura y me ha hecho dar vueltas. Hemos bailado, dado saltos y liberado cuerpo y mente. Todo ha terminado con un gran aplauso y una energía que nos acompañará el resto del día. La casusa, ésta:

Podéis llorar, podéis lamentaros, pero también podéis bailar. La convocatoria es para hoy, en todo el mundo.


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