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Algeciras

Hoy he soñado que rodaba un especial junto a Alejandro Sanz; un vídeo promocional con algún algecireño archifamoso (Alejandro veraneaba allí, pero coincidimos en que es buen embajador de la ciudad) y otra persona más normal, o sea yo.

Antes de contaros más, deciros que en el sueño la producción era brutal; iba a quedar un vídeo precioso para a dar una imagen mucho mejor de cómo está ahora que, para qué nos vamos a engañar, ese centro podría tener muchas más posibilidades.

Además de conectar con Alejandro inmediatamente (amigos para siempre) en un momento de la grabación tenemos que contar qué es lo que más nos gusta de Algeciras cuando volvemos. Y aquí, aunque lo he contado en el sueño, he verbalizado la pura realidad:

Cuando voy me gusta bucear durante horas en la Cala de la Cantera; la calita le llamamos. Bucear y bucear, ser la única que divisa pulpos, estrellas de mar y morenas. Me gusta verme las manos rodeada de peces y pensar que podría desaparecer entre las rocas sin problema. Algún día, quizás…

Cuando voy a casa de mis padres en Algeciras me gusta mirar al cielo; mirar hacia arriba para observar cómo crece la araucaria. Mirar hacia arriba para ver cómo cambia de color el cielo mientras anochece. Mirar hacia arriba contando estrellas y buscando satélites con mi hijo Javier, hasta que se duerme. ¿Que eso se puede hacer en otro sitio? Ya, pero yo lo hago en Algeciras.


Los tiburones son los nuevos tiburones

shark

Os acordaréis que hace poco soñé con unos pingüinos muy agresivos. Tan peligrosos como un tiburón. Pero, qué queréis que os diga, cuando estás nadando y notas una presencia, una sombra, un tiburón… no hay miedo comparable.

Al principio es vértigo, luego pavor, el corazón se te acelera y no sabes si sigues buceando o te has quedado paralizada. A lo mejor sigue nadando y no es consciente de tu presencia, podemos nadar juntos; el hecho de que un tiburón sea agresivo es una leyenda urbana, tienen mala fama por la pelis que hemos visto. Quizás…

Entonces ocurre, el tiburón es consciente de mi presencia, y yo, definitivamente, estoy paralizada. Me rodea, nada a mi alrededor, hay que reconocer que es precioso y me he acostumbrado al aturdimiento que da bucear al lado de un bicho tan grande.

-¿Qué tal ha ido el buceo?

– Bien, pero me ha atacado un tiburón. Tengo varias púas incrustadas en la mano.

 

 


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