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Ese cuerpo

Le he dado caña al cuerpo esta noche; será porque en este estado mezcla de pandemia, edad, y circunstancias varias, me hallo inmersa en un estado de cuidado del cuerpo sin precedentes. En mi cabeza, claro, porque no siempre cumplo lo que me propongo.

Yoga (recomiendo), no alcohol, no procesados, no abusar de la pasta. Brazo roto, cansancio… estoy además tomando un complejo vitamínico.

Mi subconsciente, la serpiente, se siente atrapada, harta de mí. Me ha enviado esta noche señales; “baila maldita, baila”. Cómo ha sudado ese cuerpo esta noche, bailando, como si estuviera en el Ultra Music Festival con, no sé, con David Guetta.

Cómo ha disfrutado ese cuerpo esta noche, dando saltos con mi marido, al que últimamente trato desde el sofá y dando paseítos para mantenernos en forma. Y he bebido muchos chupitos, muchos, sin tener resaca esta mañana porque ha sido un sueño. Cómo me conoce mi subconsciente; después de una semana tristona me manda a bailar y a castigar ese cuerpo.

Hoy es viernes, está lloviendo y el toque de queda se mantiene a las diez. Lo siento serpiente, no te puedo sacar, si quieres nos asomamos por la ventana, ponemos música y bailamos dando saltos. Y la primera cerveza la abrimos en un rato.

¡Dale!


Caricias

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Si sueñas con caricias sientes el resto del día un cosquilleo por todo el cuerpo.

Y ahora, al recordar las caricias, y convertir tus dedos sobre mi piel en palabras, el cosquilleo dirige mi respiración.

Mi piel, que muda como las de las serpientes, recibe las caricias con sorpresa; reacciono de manera arisca recuerdo, pero los dedos van despacio y, acompasado por el ritmo que estás marcando, mi cuerpo se relaja y disfruta las caricias con entusiasmo.

Visítame esta noche si quieres, pero no me despiertes para que no me asuste a tu tacto.


Sentir calor (Morir de amor)

En pleno invierno, en los días más fríos del invierno. Notar un cosquilleo en el pecho; quizás por haberme fumado un cigarro después de mucho tiempo (sólo uno), quizás porque mientras escucho a mi interlocutor también pienso. Pienso que el humo entra por los pulmones a la vez que escucho y pienso que todo está en su sitio, todo _sentimientos, seguridad, postura incluso con la que escucho_, está en su sitio.

Y el calor. Prefiero terminar pronto el cigarro para respirar profundamente, no humo esta vez, quiero respirar ese calor, moverlo, del pecho a la garganta, aspirarlo de nuevo y que se mueva como quiera por mi cuerpo.

Dormir y sentir de nuevo ese calor, recuperarlo, besártelo. Sentir calor y, quién sabe, si nos ponemos dramáticos, morir de amor.

 

 


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