Archivo de la etiqueta: monstruos

Tercer capítulo de LOLA Y EL DRAGÓN

Lo prometido es deuda:

lola_leeIII

Desde su primera visita, Lola soñaba con reencontrarse con el dragón en su cuarto. La primera madrugada no apareció y ella pensó que debía ser más atenta con él, por lo que la segunda noche le preparó un vaso de leche con galletas y las dejó cuidadosamente en una mesita. Pero nada ocurrió. Lola se preguntaba por qué razón el animal se había presentado una noche hablándole de su vida anterior para luego desaparecer sin más. “A lo mejor no le gusta la leche… o las galletas”. Después de intentarlo con una tableta de chocolate, zumo de limón e incluso una copita de anís (“para activar el fuego de su garganta”, pensó), en definitiva, después de pasada casi una semana, no había rastro de Dragón.

 

Y ella seguía si cabe más triste ahora que antes, preocupada por el paradero de su protector al que quería hacerle tantas preguntas. Porque Lola había recordado muchas cosas que pertenecían a su vida anterior pero intuía que había más; sentía que al lado del dragón podría percibir con mayor claridad lugares que ahora aparecían en su cabeza borrosos, sin demasiado sentido: montañas regadas de banderas de colores o bosques cuajados de árboles gigantes. “¿Cuándo he estado yo allí?”, dudaba. Creía Lola que al lado del animal recordaría cómo conoció personajes que ahora pintaba sin parar con sus acuarelas: monstruos amables.

 

La séptima noche Lola no le dejó nada al dragón en su mesita de noche, y se durmió mirando al techo; la luz del pasillo y la puerta semi cerrada hacían un juego de luces en la pared con forma de estrella y, mientras conciliaba el sueño mirando las puntas de luz, tuvo una revelación: “Una estrella, ¿será capaz una estrella de darme la luz que necesito? ¿Me podrá explicar cómo disfrutar de todas las cosas buenas?”.

 

¿Podría el brillo de una estrella sustituir la capa de piel que le faltaba a Lola?

 

[ ESTRELLA: CUERPO CELESTE QUE BRILLA CON LUZ PROPIA (…) SINO, HADO, DESTINO. HA NACIDO CON BUENA ESTRELLA, MI ESTRELLA ME CONDUJO ALLÍ. ]

 

Y esa noche apareció. Dragón se presentó de nuevo ante Lola, e inmediatamente la niña desperezándose le contó sus planes, porque ya creía tenerlo todo claro:

 

–        ­Debo ir en busca de una estrella, la que me dará la mitad del agua que me falta, y tú me vas a acompañar.

 

El dragón sabía perfectamente que la búsqueda de una estrella era algo inalcanzable, porque las estrellas pertenecen al cielo, que es donde deben estar. Pero merecía la pena acompañar a su pequeña en esa búsqueda, que serviría de excusa para volver con él durante un tiempo y sellar para siempre en su memoria todo lo vivido millones de años atrás. Los recuerdos sí la envolverían y protegerían, le devolverían su verdadera piel, la que perdió cuando dejó su mundo nevado en busca de su madre. Sus palabras fueron definitivas:

 

–        ­No es fácil el camino hacia la felicidad, de hecho te encontrarás con muchas dificultades que deberás superar con tu empeño y mi ayuda. El empeño parece que no te falta, y mi ayuda la tendrás siempre.

 


A %d blogueros les gusta esto: