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¿Por qué soñamos?

porquesonamos

No tengo ni idea, pero tampoco me importa demasiado, ya lo sabéis. Hay muchas teorías y libros escritos al respecto, con mayor o menor argumentación científica, con mayor o menor literatura. Pero qué bien que soñamos.

¿Y por qué soñamos lo que soñamos? También hay muchas teorías. Yo tengo mi propia idea al respecto, basado en mi experiencia. A mí me gusta pensar que me desdoblo, y por las noches mi subconsciente, del que os hablo a menudo (todavía no le he puesto nombre) manda. Y nada más, y nada menos.

Mi subconsciente es más atrevido que yo, menos educado. Macabro, es una serpiente que recorre mi piel y conoce cada uno de sus pliegues. También conoce como nadie mi cerebro, todos sus pasillos y puertas. Es un subconsciente excitante y me regala todas las historias que os cuento, todos los sueños, a cambio de otorgarle libertad.

Le dejo hacer todo lo que quiera, todo lo que quiera. Viaja, se desnuda, cambia de sexo, edad, llora, tiene orgasmos, me asusta, me cuida, me trae de vuelta voces y hogares perdidos. Se mueve como una serpiente.

Me encanta soñar.

 

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Te escondes

pasillos

No he encontrado a mi subconsciente esta noche, y lo he buscado. Porque si hay algo que me gusta de él es que dirige mis pasos. Y a veces necesito dejarme llevar.

Lo he maldecido en innumerables ocasiones porque es atrevido y me hace pasar miedo. Pero me ha producido más miedo no encontrarlo; mis sueños se han convertido en pasillos oscuros por donde andar a tientas, tocando paredes rugosas para no perder el equilibrio.

Mi subconsciente me hace pasar vértigo, pero la falta de vértigo me ha otorgado una pesadez insoportable. Malo, subconsciente, que tomas forma de serpiente y ahora te evaporas.

 


Ofidiofobia VI (o Aracnofobia I)

Una araña me ha picado esta noche; en mi sueño soñado. Todavía puedo sentir cómo ha recorrido mi brazo y me ha picado en la mano, mientras intentaba quitármela de en medio con una buena sacudida.

Me imagino que estaréis pensando en una araña peluda y grande, pero no os creáis, ha sido una arañita pequeña de patas muy finas. Pero igualmente me ha picado, y he sentido en el dedo índice una presión parecida a cuando tienes la mano dormida.

Si elevaba el dedo (a modo de peineta, dedicada a todas las arañas del mundo) la presión disminuía, pero si lo dejaba suelto, entonces empezaban a salirme unas púas blancas.

¡Ajajá! (supongo que esta es una palabra inventada). Ahora, al verme las púas, las personas que me han acompañado en el sueño comienzan a tomarme en serio. Antes se habían reído de mi miedo a la araña pequeña, pero comienzan a pensar que la picadura tiene unas consecuencias extrañas. Y yo no sé si seguir asustada o asustarlos a ellos lanzándole púas venenosas.

Sí, me estoy convirtiendo en serpiente, al fin.

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Categoría ofidiofobia.


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